Una familia de alpinistas: los Jiménez Rubio conquistan las cumbres más altas
El ascenso al Kang Yatse y al Dzo Jongo
Vega Jiménez Rubio, una estudiante de once años, aún recuerda con emoción su ascenso al Kang Yatse, una cumbre en el Himalaya de la India que alcanza los 6.250 metros de altura. Acompañada por su hermano Saúl y sus padres, Vega describe las empinadas rampas finales que les hicieron sentir cansados pero determinados a llegar a la cima. «Veías la cumbre, pero nunca llegabas», relata Vega en una entrevista con Pilar García Muñiz en Mediodía COPE. Además, Vega y Saúl también han logrado coronar el Dzo Jongo, una montaña de 6.214 metros, convirtiéndose en los alpinistas más jóvenes en hacerlo.
La pasión por la montaña y el alpinismo ha sido transmitida de generación en generación en la familia Jiménez Rubio. Los padres, José María y Celia, son amantes de la montaña y han inculcado esta pasión a sus hijos desde temprana edad. Incluso cuando Vega y Saúl tenían solo 3 y 5 años, ya participaban en escaladas junto a sus padres. «El hecho de que ellos estén haciendo esta actividad como una persona adulta es bastante meritorio«, comenta José María en la entrevista.
De los Alpes a los Andes: una familia aventurera
La familia Jiménez Rubio no se detiene en sus conquistas. Han subido a los Alpes en Francia, a los Andes en Perú e incluso a los Pirineos y los Picos de Europa. Durante una de estas expediciones, el joven Saúl expresó su deseo de tener un perro que lo ayudara a subir la montaña. José María explica que llegar a este punto ha sido un proceso que ha requerido mucho entrenamiento y cuidado. «Ha sido un proceso muy bien llevado con mucha cautela y muy mimado», afirma.
El entrenamiento de un joven montañero
Preparar a un niño para subir montañas y alcanzar grandes alturas requiere un entrenamiento especial. La familia Jiménez Rubio realiza salidas habituales a la montaña y propone actividades cada vez más desafiantes para sus hijos. Antes de ascender a las cumbres, realizan un trekking previo para llegar al campo base. José María cuenta que el ascenso a la cima del Kang Yatse les llevó 10 horas.
La motivación y la disciplina
Aunque el camino hacia las cumbres no ha estado exento de dificultades, Vega y Saúl se mantienen motivados y disciplinados. José María destaca la actitud positiva de sus hijos y cómo poco a poco van alcanzando la cima. Vega menciona que lo más difícil es levantarse y comenzar a caminar, pero una vez en movimiento, la emoción y la felicidad de subir la montaña hacen que todo valga la pena.
Próximos desafíos
La familia Jiménez Rubio no tiene planes de detenerse en sus proyectos alpinistas. Mientras sus hijos sigan interesados, seguirán explorando nuevas montañas y desafíos. Sin embargo, José María reconoce que estas expediciones son costosas y que tendrán que ahorrar para futuras aventuras.
En resumen, la familia Jiménez Rubio ha demostrado su pasión por la montaña y el alpinismo al conquistar cumbres en diferentes partes del mundo. Con una disciplina y motivación ejemplares, Vega y Saúl se han convertido en jóvenes alpinistas destacados. Su historia inspira a otros a seguir sus pasos y a perseguir sus propios sueños en las alturas.
