La adicción a los alimentos ultraprocesados: un problema global
Los alimentos poco saludables se están convirtiendo en una epidemia silenciosa: uno de cada siete adultos y uno de cada ocho niños en todo el mundo son actualmente adictos a los alimentos ultraprocesados, según un informe reciente. Esta adicción a los alimentos ultraprocesados está afectando al 14% de los adultos a nivel mundial, según expertos en el tema.
La publicidad de comida chatarra: un factor clave
Es hora de abordar este problema desde su origen: la publicidad. El consumo de comida chatarra comienza no con lo que entra en nuestra boca sino con los mensajes que llegan a nuestro cerebro a través de la publicidad. En el Reino Unido, la publicidad de comida chatarra es una industria que vale decenas de millones de libras y trabaja para dar glamour a las dietas poco saludables.
Grandes marcas invierten en publicidad exterior
El análisis de la publicidad exterior, como vallas publicitarias y paradas de autobús, revela que empresas como Coca-Cola, McDonald’s, KFC, Subway y Müller son algunas de las que más gastaron en este tipo de publicidad en 2022. En total, invirtieron 195 millones de libras esterlinas en llenar espacios públicos con anuncios que promueven alimentos altos en grasa, sal y azúcar.
La responsabilidad de los anunciantes
Los anunciantes argumentan que esto es simplemente una cuestión de elección y que los anuncios de comida chatarra responden a la demanda de los consumidores. Sin embargo, ¿alguno de nosotros se siente privado de opciones por la ausencia de anuncios que promocionen los supuestos beneficios del tabaquismo para la salud? La sociedad estaría mejor sin anuncios de comida chatarra en las esquinas, al igual que se ha prohibido la publicidad de fumar.
Tomando medidas para combatir la epidemia
Las autoridades locales pueden desempeñar un papel importante en la lucha contra la adicción a los alimentos ultraprocesados. Introducir políticas publicitarias éticas que prohíban los anuncios de comida chatarra en los sitios propiedad del ayuntamiento es una medida efectiva. Algunas ciudades como Somerset, Bristol y Transport for London ya han implementado esta prohibición, lo que podría ahorrar al sistema de salud más de £200 millones.
La influencia de la publicidad exterior
La publicidad exterior ofrece una plataforma mal regulada para que las grandes corporaciones impulsen dietas poco saludables a un público amplio. Abordar la epidemia de comida chatarra sin abordar la publicidad corre el riesgo de culpar únicamente a las víctimas, sin atacar la raíz del problema.
