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A principios del siglo XX, España y Francia se unieron para construir una conexión ferroviaria a través de los Pirineos. Después de estudiar la geografía de la zona, decidieron que el Valle de los Arañones, ubicado a cuatro kilómetros al norte de Canfranc, era el lugar ideal para construir la estación y la aduana internacional. La mitad de la gestión sería francesa y la otra mitad española. Tras obras monumentales, el tramo ferroviario comenzó a funcionar en 1928, durante el reinado de Alfonso XIII. Sin embargo, en 1931, un incendio obligó a cerrarlo.
Durante la Guerra Civil Española, las tropas franquistas cerraron el túnel del Somport y cortaron el ferrocarril. En 1940, bajo el régimen dictatorial en España y la colaboración de Francia con Alemania, se reabrió la conexión. Durante este tiempo, la estación de Canfranc fue controlada por agentes de las SS y la Gestapo. Alberto Le Lay, jefe de la aduana francesa en Canfranc, reclutó civiles para una red de espionaje contra los nazis, lo que permitió salvar la vida de cientos
La historia de la Estación Internacional de Canfranc: de la colaboración ferroviaria a la decadencia y la revitalización
La creación de una conexión ferroviaria transfronteriza
A principios del siglo XX, España y Francia se unieron para construir una conexión ferroviaria a través de los Pirineos. Después de estudiar la geografía de la zona, decidieron que el Valle de los Arañones, ubicado a cuatro kilómetros al norte de Canfranc, era el lugar ideal para construir la estación y la aduana internacional. La mitad de la gestión sería francesa y la otra mitad española. Tras obras monumentales, el tramo ferroviario comenzó a funcionar en 1928, durante el reinado de Alfonso XIII. Sin embargo, en 1931, un incendio obligó a cerrarlo.
La influencia de la Segunda Guerra Mundial
Durante la Guerra Civil Española, las tropas franquistas cerraron el túnel del Somport y cortaron el ferrocarril. En 1940, bajo el régimen dictatorial en España y la colaboración de Francia con Alemania, se reabrió la conexión. Durante este tiempo, la estación de Canfranc fue controlada por agentes de las SS y la Gestapo. Alberto Le Lay, jefe de la aduana francesa en Canfranc, reclutó civiles para una red de espionaje contra los nazis, lo que permitió salvar la vida de cientos
