Etas aeronaves no tripuladas pueden ser de gran utilidad para estudiar el oso marino ártico sin perturbar su hábitat ni sus comportamientos.
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El uso de drones busca la manera de evaluar la salud de las colonias sin molestar a estos mamíferos marinos.
Monitorizar las colonias de osos marinos árticos (Callorhinus ursinus) en Alaska es vital para proteger y recuperar sus poblaciones. Una investigación liderada por la Pesca de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en colaboración con otras instituciones busca la manera de evaluar la salud de las colonias sin molestar a estos mamíferos marinos. El uso de drones equipados con sensores podría contribuir de forma decisiva a conseguir este objetivo.
«Nuestro método actual es bastante invasivo y pone en riesgo a los científicos», dice Katie Sweeney
La Pesquerías NOAA ha estado estudiando las poblaciones del oso marino ártico desde 1963. Desde entonces, el método utilizado para estudiar sus colonias en las islas Pribilof, en Alaska, se hace sobre el terreno, donde se reúnen los animales cuando no están en el mar. Contabilizar las crías es de gran importancia y ahuyentar a los adultos es muchas veces la única manera para poder trabajar con ellas. Katie Sweeney, científica especializada en mamíferos marinos del Laboratorio de Mamíferos Marinos de la Pesquerías NOAA destaca los riesgos de este método. «Es bastante invasivo y requiere de unas 20 personas trabajando en la colonia durante 6 días en contacto con los animales que, al ser salvajes, ponen en peligro a los científicos».
Monitorizando desde el aire
Por este motivo, Sweeney está analizando el modo de estudiar las poblaciones de oso marino ártico en las islas Pribilof afectando lo mínimo posible su hábitat. En este sentido, la Pesquerías NOAA en colaboración con otras instituciones dedicadas a la conservación animal y al desarrollo tecnológico, evalúa desde hace tiempo el uso de drones como método para monitorizar estos mamíferos desde el aire.
Este procedimiento ya se ha usado antes con otros animales como el león marino de Steller (Eumetopias jubatus), cuyas crías son fácilmente distinguibles. Sin embargo, en el caso de los osos marinos árticos y, en especial las crías, su forma y color hacen que se confundan con el entorno y, más aún, si se observan desde el aire. Por ese motivo, Sweeney y su equipo pensaron en el uso de la tecnología de imágenes de multiespectro para ver si de esta manera distinguían a los animales del terreno donde se encuentran.
La forma y color de las crías de oso marino ártico hacen que estos animales se confundan con su entorno
De esta forma, su primer acercamiento fue probar un espectroradiómetro, un instrumento que mide con mucha precisión la radiación espectral que desprenden los elementos y, así, distinguir entre los osos marinos árticos y los elementos del entorno como hierba, rocas, arena, etc. Para realizar una primera prueba, el equipo de Sweeney se desplazó el año pasado hasta el Mystic Aquarium en Connecticut, un centro dedic
