El primer ministro australiano se reúne con el presidente chino en un intento de mejorar las relaciones bilaterales
El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, se reunió con el presidente de China, Xi Jinping, en Pekín con el objetivo de mejorar las relaciones entre ambos países. Estas relaciones se habían deteriorado después de que Australia solicitara información a China sobre el brote de la pandemia de coronavirus, a lo que China se negó a cooperar. Esta reunión buscaba restablecer la comunicación y obtener datos esenciales para comprender el brote de Covid-19 y prevenir futuras pandemias.
Las democracias se alejan de China
El enfrentamiento por el brote de coronavirus es solo uno de los ejemplos que demuestran cómo la posición de China en el mundo libre ha empeorado, incluso hacia Australia. Encuestas realizadas en democracias muestran que Xi Jinping ha llevado a cabo una diplomacia agresiva y políticas exteriores y comerciales destinadas a reducir riesgos e incluso a «desacoplarse» de la economía china.
En respuesta, países como Australia e India están formando nuevas alianzas militares o fortaleciendo las existentes, y Estados Unidos juega un papel crucial en la protección de los países amenazados por China en la región. Esto va en contra de los objetivos de Xi Jinping.
La estrategia de seducción de China hacia Australia puede interpretarse como un intento de reducir la agresión china en la región. En los últimos tiempos, la armada china se había desplegado cerca de la costa australiana para intimidar a Canberra y enfatizar la pretensión de China de ser la superpotencia imperial en el Pacífico. Sin embargo, Estados Unidos ha recibido con cautela los signos de distensión.
El interés de China en una situación confusa
Estados Unidos está enfrentado a China en una serie de cuestiones, especialmente en relación a países aliados en el Pacífico occidental como Taiwán. Por tanto, cualquier relajación de las tensiones es bienvenida desde una perspectiva geopolítica para Washington. Por otro lado, China necesita una economía floreciente para sobrevivir y participar en el comercio mundial. Sin embargo, China no ha actuado como mediador en los conflictos existentes y parece interesada en mantener la situación lo más compleja posible para acaparar la atención de Estados Unidos.
Por otro lado, Estados Unidos sigue siendo la potencia económica mundial, con un crecimiento del empleo en los últimos meses, mientras que China enfrenta altas tasas de desempleo.
Solo un primer paso
El deshielo entre China y Australia es una buena noticia para ambas economías, después de que China rechazara productos australianos en los últimos años. Cuanto más se recupere el comercio, mejor será para la economía china. Además, Xi Jinping buscará que Australia le sea leal políticamente si China se ve envuelta en disputas con Estados Unidos o el Reino Unido, ambos aliados de Australia. Por ahora, la reunión entre los líderes chinos y australianos ha sido exitosa, pero el resultado a largo plazo aún es incierto.
Alexander Görlich es Senior Fellow del Carnegie Council for Ethics in International Affairs e investigador asociado del Internet Institute de la Universidad de Oxford.
