La tensión entre España e Israel amenaza la economía y la cooperación en inteligencia
Tan solo ocho días después de asumir la presidencia de España, Pedro Sánchez desató la mayor crisis diplomática en los 37 años de relaciones entre España e Israel. La crisis ha ido escalando desde que el presidente viajó a Tel Aviv poco después de su investidura. Durante su visita, Sánchez abrió la puerta al reconocimiento unilateral del estado palestino, lo que generó malestar en Israel. Además, instó a Israel a cumplir con el derecho internacional. Estas declaraciones han sembrado la semilla de una tensión bilateral que podría tener consecuencias en ámbitos como la economía y la seguridad nacional.
En lugar de suavizar sus declaraciones, Sánchez ha elevado el tono contra Israel esta semana, cuestionando nuevamente su cumplimiento del derecho internacional en su respuesta a Hamás. A pesar de la advertencia del gobierno israelí, que acusó a España de apoyar el terrorismo y convocó a la embajadora española, Ana Salomón, para reprenderla, Sánchez afirmó en una entrevista que tiene serias dudas sobre el cumplimiento de Israel del derecho internacional humanitario. Como respuesta, Tel Aviv llamó a consultas a su embajadora en Madrid y convocó por segunda vez a la embajadora de España en Tel Aviv. Fuentes diplomáticas israelíes confirman que la embajadora «va a pasar» un tiempo fuera de España.
Gravedad de la crisis y posibles consecuencias
Expertos consultados señalan la gravedad de la crisis, aunque confían en que no empeore a corto o medio plazo. Rafael Calduch, Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, afirma que, por el momento, no parece que vaya a producirse una escalada mayor, pero tiene dudas debido a la configuración del gobierno español. Calduch destaca que si hace unas semanas eran las ministras de Podemos las que pedían la ruptura de relaciones con Israel, ahora es el presidente quien critica la política y las decisiones de otro país soberano. Además, dos de los ministros recién nombrados fueron de los pocos eurodiputados que votaron en contra de la condena del Parlamento Europeo a la masacre terrorista de Hamás en Israel.
Las consecuencias del deterioro de las relaciones entre España e Israel podrían afectar a la comunidad judía española, ya que podrían desencadenar reacciones antisemitas. Además, la falta de cooperación en la lucha contra el terrorismo yihadista podría perjudicar a España de manera importante. También se podrían ver afectadas las empresas españolas debido al enfriamiento de la relación bilateral. Expertos advierten que si la escalada continúa, será difícil recuperar la confianza y el apoyo de Israel.
