Estrategia óptima para dormir: la técnica de las siestas 90-30 para aumentar la eficiencia y el estado de alerta

Descubre la estrategia óptima para tomar siestas durante la noche

Ya sea por estudios, trabajo o cuidado de familiares, a veces nos vemos obligados a alterar nuestros patrones de sueño y pasar la noche en vela. Sin embargo, esto puede tener consecuencias negativas para nuestra concentración y rendimiento laboral. Algunos estudios incluso comparan los efectos de la falta de sueño con los del consumo de alcohol.

Nuestro cuerpo utiliza la luz y la oscuridad como señales para entrar en el modo de vigilia o sueño. Cuando alteramos estos patrones, ya sea evitando dormir o cambiando la exposición a la luz, experimentamos somnolencia, falta de concentración y una disminución en nuestra eficiencia. Además, esto puede tener repercusiones a largo plazo en nuestra salud física y mental.

La estrategia de tomar dos siestas de duración desigual

Una opción para contrarrestar estos efectos es tomar breves siestas durante la noche. Sin embargo, esto también tiene sus desventajas, ya que si las siestas son demasiado cortas, no aprovechamos todos los beneficios reparadores del sueño. Por lo tanto, determinar la duración óptima de las siestas puede resultar complicado.

Para arrojar algo de luz sobre esta cuestión, la investigadora Sanae Oriyama de la Universidad de Hiroshima realizó un experimento en el que los participantes simulaban el turno de guardia del personal de enfermería de un hospital. El estudio, que combinó varios experimentos realizados entre 2012 y 2018, consistió en un turno de guardia de 17 horas (desde las 16:00 hasta las 09:00) en el que los participantes tenían permitido descansar durante dos horas, que es el descanso permitido en los hospitales públicos japoneses.

Los participantes se dividieron en tres grupos: uno que dormía los 120 minutos de descanso de una sola vez, otro que tomaba dos siestas de 90 y 30 minutos respectivamente, y un grupo de control que no dormía en absoluto durante este turno ficticio. Los detalles del estudio fueron publicados en la revista «Informes científicos».

Los beneficios de la estrategia 90-30

Según Oriyama, el grupo que tomaba dos siestas comenzaba a sentir somnolencia más tarde que el grupo que tomaba una sola siesta más larga. Además, aunque todos los participantes expresaban sentir fatiga, la intensidad de esta era menor en aquellos que tomaban dos siestas.

La siesta de 90 minutos tiene su razón de ser, ya que aproximadamente completamos un ciclo de sueño en ese tiempo. No completar este ciclo puede hacer que nos perdamos algunos de los beneficios clave del sueño. Por otro lado, alargar la siesta puede provocar que nos despertemos desorientados y aturdidos.

La siesta más corta, de 30 minutos en este caso, aunque no nos brinda todos los beneficios de completar un ciclo de sueño, nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de alerta y nos proporciona algo de energía extra.

Aplicaciones de la estrategia 90-30

La estrategia de tomar dos siestas de duración desigual puede resultar útil en una amplia variedad de contextos en los que necesitamos mantenernos despiertos y alerta durante toda la noche. Además de los trabajadores en turnos nocturnos, esta estrategia también puede ser beneficiosa para las madres que cuidan de sus hijos y experimentan falta de sueño.

A pesar de los resultados prometedores, es importante tener en cuenta que esta estrategia puede no ser óptima en todas las circunstancias. Serán necesarios nuevos estudios para compararla con otras estrategias y tener en cuenta diferentes situaciones, como la disponibilidad de tiempo. Cada individuo es único y lo que funciona en promedio puede no ser lo mejor para todos.

Fuentes: Xataka, Imagen 51581

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