Hace 25 años: Bombardeo de Irak por parte de Bill Clinton causa la muerte de cientos de civiles
El 16 de diciembre de 1998, el presidente estadounidense Bill Clinton, junto con el primer ministro británico Tony Blair, ordenó un bombardeo de cuatro días contra Irak. Este ataque, que consistió en 400 misiles de crucero y 650 incursiones, tuvo un costo devastador. La mayoría de las víctimas fueron civiles, aunque el número exacto de muertos aún es desconocido, las estimaciones oscilan entre 200 y 1.200.
El objetivo de Washington al bombardear Irak era demostrar su poderío militar y su impunidad. Los medios de comunicación también vieron esta guerra como una oportunidad para mostrar la capacidad de fuego estadounidense contra objetivos humanos. El Pentágono había advertido a Clinton que los ataques «continuos» podrían causar la muerte de hasta 10.000 iraquíes. Sin embargo, Clinton tenía motivos políticos para lanzar este ataque. Los cuatro días de bombardeos ocurrieron justo antes de la votación de impeachment en la Cámara de Representantes controlada por los republicanos. Fue un intento de derrocar a un presidente elegido dos veces basado en un escándalo sexual inventado. En lugar de revelar la verdad detrás de este golpe político de derecha, Clinton buscó apaciguar a la derecha y presentarse como un «Comandante en Jefe» al masacrar a los iraquíes indefensos.
Este bombardeo, realizado con armas de alta tecnología estadounidenses y británicas, agravó el sufrimiento causado por los ocho años anteriores de sanciones económicas paralizantes impuestas a Irak. En octubre anterior, Denis Halliday, jefe de las operaciones humanitarias de la ONU en Irak, renunció en protesta por la negativa de la ONU, bajo presión de Washington, a levantar las sanciones. Según las cifras de la ONU, las sanciones fueron responsables de un aumento de 90.000 muertes al año. Varios informes estiman que entre 500.000 y 1.000.000 de niños iraquíes han muerto desde 1990 como resultado de estas sanciones.
Después de que Bagdad cumpliera con la demanda estadounidense de permitir inspecciones de armas de la ONU, la administración Clinton, junto con el gobierno laborista británico, inicialmente rechazaron la respuesta de Irak y buscaron cualquier pretexto para lanzar su ataque. En noviembre, se revelaron detalles sobre la magnitud del asalto planeado, que había sido cancelado varias veces.
La afirmación de que Estados Unidos estaba motivado por la amenaza de «armas de destrucción masiva» fue desmentida por sus propias políticas internacionales. Apenas dos semanas antes, la Casa Blanca anunció que levantaría la mayoría de las sanciones leves impuestas a Pakistán y la India después de que estos países realizaran pruebas nucleares en 1998. El estándar impuesto por Estados Unidos a Irak para poner fin a las sanciones era imposible de cumplir. A través de la Comisión Especial de la ONU (UNSCOM), que funcionaba como un brazo del Departamento de Estado de EE. UU. y la CIA, Washington insistió en que Irak demostrara la inexistencia de la capacidad para construir armas de destrucción masiva.
Hace 50 años: Gobierno conservador británico impone una semana laboral de tres días
El 13 de diciembre de 1973, el primer ministro británico Edward Heath anunció que a partir del 1 de enero, la semana laboral se reduciría a solo tres días, lo que implicaba una pérdida salarial por las horas no trabajadas. Esta decisión significó un recorte salarial del 40% para más de 13 millones de trabajadores.
El Reino Unido se encontraba en medio de una crisis económica histórica, marcada por problemas energéticos e inflación. Desde el fin del sistema de convertibilidad dólar-oro de Bretton Woods, el Reino Unido experimentó un aumento significativo en los precios. Entre 1971 y 1973, la inflación en Gran Bretaña alcanzó alrededor del 9% anual antes de aumentar al 16% en 1974 y alcanzar un máximo de más del 24% en 1975.
Los trabajadores, liderados por los mineros del carbón, llevaron a cabo importantes huelgas para proteger sus salarios frente a la inflación. En enero y febrero de 1972, los mineros británicos realizaron una huelga que involucró a más de 250.000 trabajadores, paralizando la economía y afectando la distribución de electricidad en todo el país. Preparándose para una nueva huelga que comenzaría en febrero de 1974, los mineros ya estaban en alerta.
Reducción de la producción de carbón para evitar la acumulación de suministros durante la huelga
El gobierno británico liderado por Edward Heath ha anunciado una reducción en la producción de carbón como medida para evitar que se acumulen suministros durante la huelga. En su discurso, Heath afirmó que las reservas de carbón deben reducirse a un ritmo de aproximadamente un millón de toneladas por semana. Reconociendo el impacto paralizante de la huelga de los trabajadores ferroviarios y energéticos en la industria, el gobierno considera necesario salvaguardar el sistema eléctrico y garantizar la continuidad de los servicios esenciales y la actividad industrial.
La huelga de los mineros y su impacto político
La respuesta del gobierno conservador de Heath a la huelga de los mineros ha generado una mayor resistencia por parte de los trabajadores. A finales de enero de 1974, más del 80 por ciento de los mineros votaron a favor de una nueva huelga a nivel nacional en protesta contra los recortes y las políticas del gobierno. Esta huelga resultó en grandes cierres y cortes de energía, lo que llevó a Heath a convocar elecciones anticipadas. La pregunta clave en estas elecciones fue quién gobernaría Gran Bretaña.
El fin político de Heath y el retorno del Partido Laborista
Las elecciones de 1974 marcaron el fin político de Heath, ya que el Partido Laborista, liderado por Harold Wilson, regresó al poder. Impulsado por el potencial revolucionario de la huelga de los mineros, el nuevo gobierno laborista aprobó rápidamente un aumento salarial del 35 por ciento, atendiendo así las demandas de los trabajadores. Este evento marcó un cambio significativo en el panorama político británico y llevó a Margaret Thatcher a reemplazar a Heath como líder del Partido Conservador un año después.
75 años atrás: La masacre de Batang Kali durante la Emergencia Malaya
El 12 de diciembre de 1948, soldados británicos llevaron a cabo la masacre de Batang Kali, en la que ejecutaron sumariamente a 24 hombres desarmados. Estos asesinatos ocurrieron durante la Emergencia Malaya, un período de ley marcial impuesta por el dominio colonial británico para sofocar una insurgencia popular.
La masacre de Batang Kali se convirtió en un símbolo de la brutalidad y el terror de este período. Los responsables de los asesinatos eran los guardias escoceses, un regimiento del ejército británico con una larga historia de protección de la realeza británica. En Malasia, la Guardia Escocesa llevaba a cabo patrullas amenazadoras y estaba compuesta en su mayoría por ciudadanos británicos con vínculos con las principales plantaciones.
Masacre y Encubrimiento: Un Oscuro Capítulo de la Historia
En un trágico evento que tuvo lugar hace décadas, un grupo de personas fue víctima de una masacre brutal. Sin embargo, la verdad sobre lo sucedido fue ocultada durante años, dejando a los perpetradores sin ser responsabilizados por sus acciones.
Un Acto de Violencia Inimaginable
El fatídico día, las víctimas fueron alineadas y ejecutadas sin piedad. Solo un hombre logró sobrevivir al desmayarse y ser confundido con un cadáver. Varias mujeres y niños presenciaron horrorizados la escena.
Décadas después, uno de los niños que sobrevivió recordó el terrible momento en el que tuvo que recuperar y limpiar el cuerpo de su padre una semana después del asesinato. Los cuerpos estaban en un estado de descomposición avanzado, cubiertos de moscas y hinchados. Entre ellos, encontró a su padre, quien había recibido un disparo en el pecho. Para ella, ese día, que coincidía con su cumpleaños, quedó marcado para siempre en su memoria.
El Encubrimiento y la Búsqueda de Justicia
La masacre fue seguida por un encubrimiento que duró décadas. Los británicos implementaron una nueva regulación que justificaba retrospectivamente los asesinatos, permitiendo el uso de fuego letal contra aquellos que intentaran escapar del arresto. A pesar de que se publicaron relatos de los asesinatos en la década de 1970, los perpetradores nunca fueron responsabilizados.
En un intento desesperado por obtener justicia, los supervivientes y familiares de las víctimas se dirigieron personalmente a la reina Isabel II en múltiples ocasiones, solicitando una investigación oficial. Sin embargo, sus peticiones fueron rechazadas y sus acciones legales no tuvieron éxito. Nadie fue arrestado ni acusado, y el gobierno británico nunca asumió responsabilidad alguna. El período de gobierno »de emergencia» se prolongó hasta 1960.
Hace 100 años: Trotsky y su Lucha Contra la Burocracia
El 11 de diciembre de 1923, León Trotsky publicó un documento histórico conocido como «El nuevo rumbo (una carta a las reuniones del partido)» en el periódico Pravda. En este escrito, Trotsky y sus compañeros del Partido Comunista Ruso denunciaban la burocracia soviética presente en el aparato estatal y en el propio partido.
La carta de Trotsky criticaba la degeneración burocrática y la falta de moral en el partido, así como la represión hacia cualquier forma de crítica. Además, hacía hincapié en la necesidad de renovar el partido y reemplazar a los burócratas con nuevos miembros comprometidos con la colectividad.
A pesar de los intentos de retrasar su publicación, la carta de Trotsky fue un golpe directo a la burocracia privilegiada, liderada por Joseph Stalin. Esta respuesta desencadenó una lucha interna en el Partido Comunista y marcó el inicio de la Oposición de Izquierda contra el estalinismo.
Las repercusiones de esta carta fueron significativas, ya que llevaron a cuestionar la historia revisionista y a desenmascarar las falsificaciones sobre el papel de Trotsky en la Revolución Rusa y su relación con Lenin.
