Explorando la posibilidad de interactuar con los sueños
La película «Orígenes» de Christopher Nolan, nos presentó la idea de que es posible infiltrarse en los sueños de otras personas e incluso influir en su contenido. Pero, ¿qué tan alejada de la realidad está esta ficción?
Nuestras investigaciones sugieren que es posible interactuar con voluntarios mientras duermen e incluso hablar con ellos en momentos específicos. A continuación, explicaremos cómo.
La complejidad de la ciencia de los sueños
A veces despertamos con recuerdos vívidos de nuestras aventuras nocturnas, mientras que otras veces sentimos que hemos pasado una noche sin sueños, como si el tiempo se hubiera esfumado.
Aunque en promedio recordamos de uno a tres sueños por semana, no todos somos iguales en cuanto a nuestra capacidad de recordarlos. Aquellas personas que afirman no soñar nunca representan entre el 2,7% y el 6,5% de la población. Sin embargo, es importante destacar que la proporción de personas que dicen no haber soñado nunca en su vida es muy baja, solo el 0,38%.
El recuerdo de los sueños depende de varios factores, como el sexo (las mujeres tienden a recordarlos con más frecuencia), el interés en los sueños y la forma en que se registran, ya sea a través de un «cuaderno de sueños» o grabándolos en un dictáfono, por ejemplo.
La naturaleza privada y efímera de los sueños dificulta su estudio científico. Si bien los científicos pueden determinar si una persona está dormida y en qué fase del sueño se encuentra, gracias a la neurociencia, estas mediciones fisiológicas no indican si alguien está soñando ni qué está soñando. Los investigadores no tienen acceso a la experiencia onírica en el momento en que ocurre, por lo que deben confiar en los relatos recogidos al despertar, sin garantía de su veracidad.
Mijaíl Kalegin/Unsplash
Además, para comprender qué ocurre en el cerebro durante los sueños y cuál es su función, sería necesario comparar la actividad cerebral durante los momentos en que se producen los sueños con aquellos en los que no. Por lo tanto, es crucial determinar con precisión cuándo se producen los sueños para avanzar en la ciencia que los estudia.
En este punto es donde entran en juego los sueños lúcidos, aquellos en los que los soñadores son conscientes de que están soñando incluso durante la fase REM, cuando la actividad cerebral se asemeja más a la vigilia.
Los sueños lúcidos: una clave para desvelar el misterio
La mayoría de nosotros solo nos damos cuenta de que hemos estado soñando cuando despertamos. Sin embargo, los soñadores lúcidos tienen la capacidad única de ser conscientes de que están soñando incluso durante la fase REM.
Lo más sorprendente es que los soñadores lúcidos a veces pueden ejercer un control parcial sobre el desarrollo de la historia onírica. Pueden volar, hacer aparecer o desaparecer personas, cambiar el tiempo, transformarse en animales y mucho más. Las posibilidades son infinitas.
Estos sueños conscientes pueden ocurrir de forma espontánea o ser provocados a través de un entrenamiento específico. Aunque su existencia se conoce desde la antigüedad, durante mucho tiempo se consideraron esotéricos e indignos de exploración científica.
Si deseas saber más sobre el fascinante mundo de los sueños lúcidos y la posibilidad de controlar lo que soñamos, te invitamos a leer nuestro artículo: «¿Podemos controlar lo que soñamos? La ciencia de los sueños lúcidos».
El descubrimiento científico de los sueños lúcidos
En los años 80, los psicólogos Keith Hearne y Stephen Laberge llevaron a cabo un experimento revolucionario para demostrar científicamente la existencia de los sueños lúcidos. Su objetivo era comprobar si los soñadores lúcidos estaban realmente dormidos cuando se daban cuenta de que estaban soñando. Basándose en la observación de que el sueño REM se caracteriza por movimientos oculares rápidos con los ojos cerrados, plantearon la pregunta: ¿sería posible utilizar estos movimientos oculares para comunicarse con el mundo exterior mientras se sueña?
Hearne y Laberge reclutaron a soñadores lúcidos para participar en el experimento. Antes de que se durmieran, acordaron con ellos un mensaje específico que debían enviar mientras estaban soñando: mover la mirada de izquierda a derecha tres veces cuando se dieran cuenta de que estaban soñando. Y para sorpresa de los investigadores, ¡los soñadores lúcidos lograron hacer exactamente eso mientras estaban en la fase REM!
Este descubrimiento permitió a los investigadores detectar momentos de sueño en tiempo real y abrió la puerta a numerosos proyectos de investigación en los que los soñadores lúcidos actuaban como agentes encubiertos en el mundo de los sueños, llevando a cabo misiones y comunicándolas a los experimentadores a través de movimientos oculares.
En la actualidad, se ha avanzado aún más en el estudio de los sueños lúcidos al combinar estos experimentos con técnicas de imagen cerebral para investigar las regiones del cerebro involucradas en este fenómeno. Esto representa un gran avance en la comprensión de los sueños y cómo se forman.
Hablando con los soñadores lúcidos
Un estudio reciente realizado por un equipo de investigadores de todo el mundo ha llevado el estudio de los sueños lúcidos un paso más allá. Además de demostrar que los soñadores lúcidos pueden enviar información desde sus sueños, se preguntaron si también podrían recibir información mientras están soñando. Para investigarlo, expusieron a un soñador lúcido a estímulos táctiles mientras dormía y le hicieron preguntas cerradas, como «¿Te gusta el chocolate?». Sorprendentemente, el voluntario fue capaz de responder sonriendo para indicar un «sí» y frunciendo el ceño para decir «no». Además, los soñadores lúcidos también fueron capaces de resolver ecuaciones matemáticas sencillas mientras permanecían dormidos.
Aunque no todos los participantes respondieron, el hecho de que algunos lo hicieran (en un 18% de los casos en el estudio) abrió la puerta a la comunicación entre los experimentadores y los soñadores lúcidos.
Ampliando las posibilidades de comunicación
Para explorar si era posible comunicarse de la misma manera con cualquier durmiente, independientemente de su fase de sueño, se realizaron experimentos con voluntarios que no eran soñadores lúcidos ni padecían trastornos del sueño, así como con personas que sufrían narcolepsia. Esta enfermedad, que se caracteriza por quedarse dormido con frecuencia, especialmente en la fase REM, se asocia con una mayor propensión a los sueños lúcidos.
En este nuevo experimento, se presentaron palabras reales y palabras inventadas verbalmente a los participantes en todas las fases del sueño. Se les pidió que sonrieran o fruncieran el ceño para indicar si la palabra era real o inventada. Los resultados de este estudio ampliaron aún más las posibilidades de comunicación con los durmientes, demostrando que no se limita únicamente a la fase REM «lúcida».
Descubrimiento sorprendente revela la posibilidad de comunicarse con los durmientes
No es sorprendente que las personas con narcolepsia fueran capaces de responder cuando estaban lúcidas en sueño REM, lo que confirma nuestros resultados de 2021.
Más sorprendente, sin embargo, fue el hecho de que ambos grupos de participantes también respondieran a nuestros estímulos verbales en la mayoría de las fases del sueño, incluso en ausencia de sueño lúcido. Los voluntarios respondían de forma intermitente, como si las ventanas de conexión con el mundo exterior se abrieran temporalmente.
Incluso pudimos determinar el cóctel de actividad cerebral que propiciaba esos momentos de apertura: analizando la actividad cerebral de los durmientes antes de que se presentaran los estímulos, pudimos predecir si responderían o no.
¿Por qué existen estas ventanas de conexión con el mundo exterior?
Es posible plantear la hipótesis de que el cerebro se desarrolló en un contexto en el que era necesario un mínimo de procesamiento cognitivo durante el sueño: podemos imaginar, por ejemplo, que nuestros antepasados tenían que permanecer atentos a los estímulos externos mientras dormían, por si se acercaba un depredador. Del mismo modo, sabemos que el cerebro de una madre reacciona preferentemente a los llantos de su bebé durante el sueño.
Nuestros resultados sugieren que ahora podemos «hablar» con cualquier durmiente, sea cual sea la fase del sueño en la que se encuentre. Al perfeccionar los marcadores cerebrales que predicen los momentos de conexión con el mundo exterior, debería ser posible optimizar aún más los protocolos de comunicación en el futuro.
Este avance allana el camino al diálogo en tiempo real con los durmientes, ofreciendo a los investigadores la posibilidad de explorar los misterios de los sueños en el momento en que se producen. Pero si la línea que separa la ciencia ficción de la realidad parece cada vez más fina, quédense tranquilos: los neurocientíficos aún están muy lejos de poder descifrar el contenido de sus sueños. Pueden seguir soñando.
