El Misterio detrás de la Imagen de la Lotería de Navidad
Cuando alguien compra un décimo de Navidad, generalmente se fija en el número destacado en el boleto o en la terminación, buscando un «número bonito» según la creencia popular.
Los números considerados «feos» son despreciados de inmediato, a pesar de que también se incluyen en el sorteo. Así ha sido durante los más de dos siglos de este tradicional sorteo. Sin embargo, pocos se fijan en la imagen que aparece a la izquierda del número, la cual está relacionada con un pensamiento y una valoración estética, ya que se trata de la reproducción de un cuadro vinculado al Misterio, como se conoce al pesebre. La superstición se mezcla con la religión en esta elección.
Una Obra de Misterio
Este año, la obra elegida para el sorteo del próximo viernes es «La Natividad», del Maestro de Sopetrán, la cual encierra un doble misterio. En ella aparecen la Virgen y San José con el Niño Jesús, junto a la mula y el buey, y un grupo de ángeles, protagonistas de la imaginería navideña.
Sin embargo, se sabe muy poco del autor, un pintor anónimo hispanoflamenco del siglo XV. No se conservan obras firmadas o documentadas de este enigmático artista. Se le bautizó con ese nombre convencional debido a que la pieza es una tabla que formaba parte del Retablo de la Virgen, ubicado en el monasterio benedictino de Santa María de Sopetrán, en Guadalajara.
El Maestro de Sopetrán trabajó alrededor del año 1470 al servicio de la familia Mendoza, específicamente para Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, y su hijo Diego Hurtado de Mendoza, I marqués del Infantado. Ambos impulsaron y protegieron el monasterio, ubicado en las lindes de Torre del Burgo, en la comarca de la Alcarria. Las obras se realizaban en los Países Bajos y luego se importaban a España. «La Natividad» es un óleo sobre tabla de 103 x 60 centímetros, realizado en madera de roble báltico. Desde 1934, se conserva en el Museo del Prado.
La Evolución de los Décimos de Navidad
En los primeros años del sorteo extraordinario de Navidad, que se celebra desde 1812, las papeletas solo llevaban impreso el número. Fue a partir de 1897 cuando comenzaron a aparecer las primeras alegorías relacionadas con la diosa Fortuna y el cuerno de la abundancia, símbolos de la tradición grecorromana, así como la rueda alada, emblema del progreso de las civilizaciones.
Hacia 1940, los décimos comenzaron a ilustrarse con grabados y estampas creadas por el equipo de diseñadores de la Real Casa de la Moneda, en un proceso artesanal. Los artistas grababan a buril los motivos que iban a ilustrar los décimos, una labor creativa compleja realizada por grandes profesionales. En los años 50, se seleccionaron fragmentos de obras de Goya, como «La vendimia», «El otoño» o «Los muchachos cogiendo fruta», colgadas en el Museo del Prado. Los billetes se confeccionaban en un papel especial de seguridad y se reservaba un espacio a la izquierda para las imágenes.
La Tradición Religiosa en los Décimos de Navidad
Fue en 1960 cuando se decidió que los décimos de Navidad llevaran motivos de una cultura asociada a las tradiciones religiosas, específicamente a la Navidad. La primera estampa reprodujo un fragmento del cuadro «La adoración de los pastores» de Bartolomé Esteban Murillo, que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. En ella aparece la Virgen María con el Niño en su regazo y un primer plano de la cabeza de un pastor. En aquellos años, la religiosidad era fuerte, impulsada sin duda por el anuncio del Concilio Vaticano II, un acontecimiento histórico en la Iglesia católica. Esta iniciativa no desentonaba en el ambiente de una España en la que casi el 99% de la población se declaraba creyente y el franquismo controlaba todas las esferas de la vida social, en lo que se conoció como el nacionalcatolicismo.
Hoy en día, España es un Estado aconfesional y se ha producido una secularización cada vez más evidente. Sin embargo, pocos se sienten ofendidos por la costumbre de mantener imágenes religiosas en los décimos de la Lotería de Navidad, quizás porque el catolicismo ha dejado un anclaje cultural. La comisión encargada de elegir la imagen cada año, compuesta por representantes de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas y del Museo del Prado, se guía por criterios artíst
