El proyecto político de Yolanda Díaz para unir a la izquierda alternativa en España ha perdido a sus socios en su propia tierra, Galicia.
Todas las formaciones que la habían acompañado y apoyado en los últimos años en Galicia han sido excluidas de Sumar o han rechazado compartir carrera electoral con el partido de la vicepresidenta de cara a las próximas elecciones autonómicas.
Aunque las elecciones están previstas para julio, todos los partidos, incluido el PP, están trabajando desde hace semanas en un escenario de precampaña a la espera de que el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, las adelante a febrero o marzo.
La última formación en retirarse ha sido Anova, la organización nacionalista liderada por Xosé Manuel Beiras y Martín Noriega, con la que Díaz había estado aliada desde que en 2012 configuraran la Alianza Galega de Esquerdas (AGE), el embrión del movimiento compartido con Podemos, EU y las mareas.
La Coordinadora Nacional de Anova rechazó el pasado sábado cualquier aproximación a Sumar, según fuentes cercanas a la dirección de los nacionalistas.
Sin candidato
Esta decisión es significativa, ya que Díaz había ofrecido a Noriega ser el cabeza de lista a la presidencia de la Xunta, a pesar de que en julio pasado, Beiras ya había pedido el voto para el BNG en las generales del 23J. Entonces dijo que confiaba más en sus excompañeros, liderados ahora por Ana Pontón, que en «la izquierda estatal».
En esta ocasión, en Anova no sentó nada bien que Sumar ofreciera la cabeza de lista a su portavoz nacional, puenteando a su dirección y sin tener en cuenta la opinión del resto de socios. De hecho, Noriega mostró en privado su malestar por esas formas y su poca inclinación personal a aceptar la oferta.
Antes de esto, Díaz también había sondeado a la exconselleira del BNG Teresa Táboas.
El hecho de que Sumar Galicia no haya logrado reintegrar a las fuerzas de izquierda alternativa y, por el contrario, haya dividido ese espacio político, también ha molestado entre el nacionalismo no adscrito al Bloque.
Imposiciones
Según fuentes cercanas, las imposiciones que la vicepresidenta segunda habría trasladado al resto de formaciones con la idea de que se «diluyeran» en Sumar son «inasumibles» y ponen en riesgo la posibilidad de que la mayoría social de izquierdas en Galicia se traslade al Parlamento de Galicia para acabar con los 14 años de Gobierno del PP.
La soledad de Sumar, que todavía no tiene candidato o candidata a la presidencia de la Xunta a pesar de que el país ya está en precampaña, se hizo evidente en la presentación de su plataforma gallega, a la que apenas asistieron 500 simpatizantes en A Coruña. En la campaña del 23J, con la alianza con Podemos y EU ya sellada, fueron varios miles de personas las que acudieron al mitin de Yolanda Díaz en esa misma ciudad.
También el sábado, la dirección de Esquerda Unida-Izquierda Unida descartó «categóricamente» en un comunicado que se hubiera integrado en el movimiento de Díaz, como estaban filtrando cargos y trabajadores de Sumar. La organización dirigida por la exvicepresidenta del Parlamento gallego Eva Solá anunció que comenzaría a trabajar en la preparación de su propia candidatura de cara a las próximas elecciones autonómicas.
Podemos «estará en las elecciones con o sin Sumar»
Las conversaciones entre Sumar y Esquerda Unida se agotaron el mismo día en que los responsables del partido de Díaz comunicaron su ruptura con Podemos en Galicia, después de que las diputadas de la formación morada en el Congreso se pasaran al grupo mixto.
Por su parte, fuentes de Podemos Galicia aseguraron que si Sumar los descarta definitivamente, mantendrán la hoja de ruta que habían previsto para buscar confluencias con el resto de fuerzas aliadas y formar una candidatura alternativa.
El coordinador del partido en Galicia, Borja San Ramón, garantizó en una entrevista que el proyecto de Podemos «estará presente en las elecciones» autonómicas, independientemente de lo que haga Sumar.
Se intentó obtener la versión del partido de la vicepresidenta sobre si aún es posible un acuerdo, pero sus responsables de prensa en Galicia no respondieron a las llamadas y mensajes de este periódico.
