La presidenta de la misión europea critica la «integración forzosa» en Cataluña
La presidenta de la comitiva comunitaria, Yana Toom, advierte sobre la asimilación impuesta por la Generalitat
En tan solo tres días, la misión de eurodiputados que llegó a Cataluña el lunes para analizar los efectos de la inmersión lingüística ha podido constatar que la Generalitat impone de manera inflexible un sistema educativo monolingüe, despreciando las sentencias judiciales, tolerando e incluso promoviendo el acoso a aquellos que se atreven a disentir, y obstaculizando cualquier intento de fiscalización, incluso por parte de una autoridad supraestatal como la Unión Europea.
La presidenta de la comitiva comunitaria, la estonia Yana Toom, advirtió ayer a la Administración catalana que la «integración forzosa» es en realidad una asimilación que censura el concepto que el Govern presidido por Pere Aragonès tiene sobre la política lingüística y, en particular, sobre la que debe aplicarse en las aulas.
A la espera de que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo elabore un informe conclusivo en un plazo de tres meses, tras analizar los datos y opiniones recopiladas durante su estancia en Cataluña, Toom realizó ayer un crudo análisis de la situación lingüística en la región. Este análisis retrata claramente el desplazamiento del castellano en las escuelas y la privación de derechos a las familias hispanohablantes que desean que sus hijos sean educados en su lengua materna, que a su vez es lengua común y cooficial en Cataluña.
La eurodiputada liberal del grupo Renew fue contundente al afirmar que el catalán no está en peligro en Cataluña y que en los colegios de la comunidad autónoma no existe el bilingüismo. Estas afirmaciones contradicen lo que la Generalitat insiste en negar, al asegurar que el catalán es una lengua minorizada en serio peligro de extinción y que el español se enseña en una proporción justa desde el punto de vista académico y social.
Sin obviar los pobres resultados obtenidos por los colegios catalanes en el informe PISA, la presidenta de la misión europea destacó en un discurso que, aunque obvio, cobra especial relevancia al ser pronunciado por una autoridad europea que juzga sin prejuicios el supuesto modelo de éxito que es la inmersión lingüística.
Toom cuestionó varios aspectos que, según fuentes de la comitiva, resultan incomprensibles desde el punto de vista europeo. Por ejemplo, que los ciudadanos en Cataluña tengan que recurrir a la justicia para lograr que sus hijos puedan estudiar en castellano. Esto, según Toom, sería fácilmente solucionable si la Generalitat aplicara la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a impartir un 25% de clases en español en todas las escuelas de la región.
«Está claro que lo que buscan para sus hijos es el derecho a recibir educación en castellano sin dejar de lado el catalán», afirmó la presidenta de la misión, refutando el argumento del independentismo de que ampliar las horas de castellano en una escuela contribuye a la desaparición de la lengua catalana y responde a una voluntad política.
Toom confirmó varias de las informaciones publicadas por EL MUNDO en la última semana, especialmente aquellas relacionadas con los intentos de la Generalitat de obstaculizar el trabajo de la misión.
La presidenta de la misión europea confirmó que altos cargos del Gobierno catalán fueron enviados a los dos colegios elegidos por la comitiva para fiscalizar la aplicación de la inmersión lingüística, con el claro propósito de evitar que los directores de los centros pudieran hablar libremente con los eurodiputados. «Hubo supervisión de un responsable de la Generalitat y hablaron en lugar de los directores», ratificó Toom.
Además, lamentó el acoso por parte de los separatistas que los presionaron durante su visita, llegando incluso a llamarles racistas y fascistas delante de las fuerzas de seguridad.
El diagnóstico de Toom fue compartido por Ana Losada, presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), cuya reclamación derivó en la visita del Parlamento Europeo a Cataluña. Losada considera que la visita ha servido para demostrar la total soledad y desamparo institucional de aquellos que defienden los derechos lingüísticos en Cataluña.
«La burbuja nacionalista que se ha creado, en la que ellos mismos se retroalimentan y se creen sus propias mentiras, se desinfla cuando se conoce la realidad. Y esto ha sucedido con la misión europea», añadió Dolores Montserrat, presidenta de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.
Mientras tanto, la eurodiputada de Ciudadanos, Melisa Rodríguez, afirmó: «Ha tenido que venir una misión del Parlamento Europeo para combatir esta obsesión hispanófoba. Llevan muchos años incumpliendo sentencias, pero la ley es la ley».
