El Ejército de Tierra retira el mando al capitán responsable del ejercicio en el que fallecieron dos militares ahogados en Córdoba
Medida cautelar mientras se investiga el suceso
El Ejército de Tierra ha tomado la decisión de retirar el mando al capitán responsable del ejercicio en el que perdieron la vida un cabo y un soldado por ahogamiento en un embalse del campo de maniobras de Cerro Muriano, en Córdoba. Según fuentes militares, esta medida cautelar se ha tomado de manera preventiva mientras se lleva a cabo la investigación del suceso, el cual parece ser el resultado de una grave imprudencia. La autoridad judicial ya está investigando los hechos y se espera que los resultados de las autopsias de los fallecidos se conozcan hoy mismo.
Un ejercicio trágico en plena oscuridad y con bajas temperaturas
El accidente ocurrió temprano en la mañana del jueves, cuando los militares estaban realizando un ejercicio de paso de curso de agua en un embalse en el municipio de Obejo, en plena Sierra Morena. Los soldados se adentraron en el embalse, cargados con todo su equipo, en completa oscuridad y con una temperatura muy fría, marcando dos grados de mínima en la estación meteorológica de Obejo.
Durante el cruce del embalse, que tiene unos 200 metros cuadrados y un fondo fangoso en el que no se puede hacer pie, varios soldados comenzaron a pedir ayuda y a gritar que se estaban ahogando, según testigos presenciales. En ese momento, los demás soldados que esperaban para entrar al agua se lanzaron a rescatarlos. Aunque la mayoría logró salir a tierra firme, al realizar el recuento se descubrió que faltaban el cabo y el soldado. Los cuerpos de ambos fueron encontrados más tarde, después de una intensa búsqueda por parte de la Guardia Civil y el Ejército de Tierra. Al menos dos de los rescatados tuvieron que ser atendidos por hipotermia, pero ya han sido dados de alta, según fuentes militares.
Investigación en curso para determinar las circunstancias del accidente
La investigación deberá determinar si fue imprudente realizar el ejercicio en esas condiciones, como indican los primeros indicios, y si se tomaron las medidas de seguridad necesarias según el reglamento. Se investigará si los soldados estaban sujetos por una cuerda de seguridad, llamada «línea de vida», y si esta se rompió, como afirman algunas fuentes, o si ni siquiera existía, como sostienen otras. También se indagará si había una ambulancia en la zona, lo cual ha sido descartado por los primeros testimonios, y si se había preparado un equipo de rescate en caso de accidente. En principio, la investigación está a cargo de un juez civil, quien ha autorizado el levantamiento de los cadáveres, aunque podría pasar a manos de la jurisdicción militar.
Las víctimas y el impacto en el Ejército
Los fallecidos son el cabo Miguel Ángel Jiménez Andújar, de 34 años, y el soldado Carlos León Rico, de 24 años. El cabo había ingresado en el Ejército de Tierra en 2011 y había participado en misiones en Letonia y Líbano, además de recibir dos cruces al mérito militar con distintivo blanco. Por su parte, el soldado había ingresado en el Ejército de Tierra recientemente, el pasado 8 de mayo. Ambos pertenecían al Regimiento de Infantería La Reina 2, de la Brigada Guzmán el Bueno X. Sus muertes y las circunstancias que las rodean han causado una gran conmoción en el Ejército.
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