Charlie Munger: Más que el compañero de Warren Buffett
Durante muchos años, mientras decenas de miles de fieles acudían a Omaha, Nebraska, para disfrutar de la presencia de Warren Buffett y Charlie Munger, se llevaba a cabo una reunión más enclaustrada cerca de la residencia de Munger en Pasadena, California. En esta reunión, solo Munger hablaba, deleitando a la audiencia con su ingenio seco. No se permitían grabaciones, pero los asistentes tomaban notas frenéticamente para no perderse nada.
La última reunión tuvo lugar en 2011, cuando Munger, fallecido recientemente a los 99 años, era un hombre alegre de 87 años. Fue su última reunión como director de Wesco, una empresa financiera que sería absorbida por Berkshire Hathaway. Durante tres horas, Munger habló, burlándose amablemente de la audiencia y pronunciando su sermón de la «Iglesia de la Racionalidad».
En esa reunión, Munger abordó diversos temas, desde su legado hasta consejos para padres ricos y la importancia de la racionalidad en medio de prejuicios erróneos. También elogió a The Economist, describiéndola como su «revista para adultos» favorita. Estas reflexiones no eran dispersas, sino que reflejaban su visión del mundo sobre la vida, las inversiones y la cultura empresarial.
Munger tuvo una gran influencia en la filosofía de inversión de Berkshire Hathaway, al introducir la idea de que es mejor comprar un buen negocio a un precio justo que un negocio justo a un buen precio. Su asociación con Buffett duró 60 años y juntos convirtieron a Berkshire Hathaway en una potencia financiera de 780.000 millones de dólares.
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