El gobierno chino impone nuevas regulaciones a la industria de los videojuegos, provocando caídas en las acciones de Tencent y Netease
El impacto de las restricciones en la industria del juego
La guerra del gobierno chino contra la industria de los videojuegos continúa, y sus consecuencias se están extendiendo más allá de la propia industria. En los últimos años, el gobierno ha impuesto cada vez más restricciones a los juegos, especialmente dirigidas a los jóvenes, que van desde limitar la duración de los juegos hasta controlar el tiempo que pueden pasar viendo transmisiones de videojuegos. En un principio, se habló mucho sobre la «adicción a los videojuegos», pero recientemente el gobierno declaró haber vencido esa adicción. Sin embargo, todas estas medidas han llevado al cierre de miles de empresas de la industria del juego y de aquellas que dependen de ella.
El gobierno chino ha publicado un borrador de nuevas regulaciones que limitarían significativamente la capacidad de las empresas de juegos para incluir compras dentro del juego, recompensar la actividad diaria de juego o incentivar tiempos de juego más prolongados. Estas medidas afectarían prácticamente a todos los juegos modernos. La reacción a estas propuestas fue rápida y brutal.
En Hong Kong, las acciones de Tencent, gigante de Internet con participaciones en desarrolladores de juegos, cayeron un 12%, registrando su mayor caída en un solo día desde 2008.
Las acciones de Netease, competidor de juegos en línea, también cayeron un 25% durante el horario comercial asiático, y el índice Hang Seng Tech se desplomó un 4,37%.
Estas medidas también tuvieron un impacto en empresas no chinas en otros mercados, pero la mayoría de las pérdidas se produjeron en China debido a la caída en el valor de las acciones de las empresas del país. Cualquier persona familiarizada con la política china sabe que estas regulaciones no fueron el resultado de las acciones de un individuo deshonesto, sino que pasaron por múltiples niveles de aprobación antes de ser anunciadas.
La respuesta del gobierno chino a la reacción no fue retroceder en las nuevas regulaciones, sino despedir a un alto funcionario como chivo expiatorio. Feng Shixin, jefe de la unidad editorial del departamento de publicidad del Partido Comunista Chino y supervisor del regulador de videojuegos de China, fue despedido la semana pasada. Según fuentes cercanas al asunto, su despido estuvo relacionado con las restricciones propuestas para los videojuegos anunciadas el 22 de diciembre.
La salida de Feng es simplemente una forma de salvar las apariencias por parte del gobierno chino, pero también revela algunas fisuras menores en su postura autoritaria. La reacción fue lo suficientemente grave como para hacer que el gobierno retrocediera y pretendiera que Shixin actuó por su cuenta, pero es probable que la reacción financiera haya sido el factor determinante.
La pregunta ahora es si el gobierno chino intentará implementar una versión más simplificada de sus restrictivas regulaciones sobre los videojuegos, o si dejará de obsesionarse tanto con cómo la gente gasta su tiempo y dinero en entretenimiento. Solo el tiempo dirá cuál será el siguiente movimiento de Beijing.
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Empresas mencionadas: Netease, Tencent
