Pasajeros varados en Bucarest tras ser dejados en tierra por su vuelo a Zaragoza
Un vuelo que debía llevar de regreso a casa a varios pasajeros desde Bucarest a Zaragoza el día de Reyes se convirtió en una pesadilla cuando fueron dejados en tierra.
Al llegar a la puerta de embarque a las 7:10, media hora antes de la hora de salida programada a las 7:40, los pasajeros se encontraron con la sorpresa de que no se les permitía abordar. Según les informaron, el avión ya había despegado. Laura, una de las afectadas, expresó su incredulidad al afirmar: «No podía creer que no nos dejaran subir, porque el avión estaba justo allí».
Laura y su pareja, Alen, pasaron el día en el aeropuerto de Bucarest tratando de encontrar una solución para regresar a casa y recuperar sus maletas, las cuales habían sido cargadas en el avión. Sin embargo, no fueron los únicos afectados. Alen mencionó que también había dos familias con niños a las que tampoco se les permitió abordar, a pesar de haber llegado al mostrador de embarque antes que ellos.
La situación se complicó aún más cuando descubrieron que el próximo vuelo a Zaragoza no saldría hasta el martes. Esto suponía un problema para Laura, quien debía trabajar el lunes en Bilbao. Ante esta situación, decidieron volar a Madrid, donde llegarían a las 19:00, y pasar la noche allí. El domingo tomarían un AVE a Zaragoza para recuperar sus maletas y recoger su coche, que estaba estacionado en el aeropuerto zaragozano.
Alen expresó su desconcierto por no poder recuperar sus maletas en Bucarest, ya que, según la ley, estas deben permanecer en tierra si un pasajero no ha abordado. «Nos han dejado solo con la cartera y el DNI», lamentó. El incidente les ha costado 700 euros por el vuelo solo de ida a Madrid, además de los 900 euros que ya habían pagado por los boletos de ida y vuelta para ambos.
Ante las quejas de los pasajeros, la aerolínea les indicó que presentaran una reclamación por escrito en línea. Sin embargo, el perjuicio no se limita al aspecto económico. Alen recordó que tuvieron que despertarse a las cuatro de la mañana para tomar el vuelo y luego esperar dos horas en el mostrador de Objetos Perdidos del aeropuerto debido al problema con las maletas. Laura describió la situación como «surrealista» y expresó su impotencia ante esta práctica abusiva, especialmente porque en la página web del aeropuerto se indicaba que el avión había despegado con un retraso de 20 minutos con respecto al horario previsto.
