Descubren gen que vincula la sordera con la muerte celular en el oído interno
La pérdida auditiva es un problema común que puede ser causado por diversos factores, como el ruido fuerte, el envejecimiento y ciertos medicamentos. Hasta ahora, las opciones para tratar esta condición se limitaban a audífonos o implantes cocleares. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por investigadores de la UCSF ha revelado un avance significativo en la comprensión de la pérdida auditiva, lo que podría abrir nuevas oportunidades para prevenirla.
Un gen clave en la pérdida auditiva
La investigación, publicada en la revista «Investigación Clínica Insight», ha establecido una conexión entre la pérdida auditiva en animales y una forma hereditaria poco común de sordera en humanos. Ambos casos están relacionados con mutaciones en el gen TMTC4, que desencadenan una respuesta molecular conocida como »respuesta de proteína desplegada» (UPR), llevando a la muerte de las células ciliadas en el oído interno.
Curiosamente, se ha descubierto que la pérdida de audición causada por exposición a ruidos fuertes o ciertos medicamentos, como la quimioterapia, también está relacionada con la activación de la UPR en las células ciliadas. Esto sugiere que la UPR podría ser la base de diferentes formas de sordera.
Posibles tratamientos para prevenir la sordera
Los investigadores han identificado varios medicamentos que bloquean la UPR y detienen la pérdida auditiva en animales de laboratorio. Estos hallazgos respaldan la idea de probar estos medicamentos en personas en riesgo de sufrir pérdida de audición.
Según Dylan Chan, coautor del estudio y director del Centro de Comunicación Infantil en el Departamento de Otorrinolaringología de UCSF, «millones de adultos estadounidenses pierden la audición debido al ruido o al envejecimiento cada año, pero ha sido un misterio qué estaba saliendo mal. Ahora tenemos pruebas sólidas de que TMTC4 es un gen de la sordera humana y que la UPR es un objetivo genuino para prevenir la sordera».
Cómo se autodestruyen las células ciliadas del oído
En 2014, los investigadores Elliott Sherr y Dylan Chan observaron que ratones con mutaciones en el gen TMTC4 no presentaban defectos cerebrales graves al nacer, pero se volvían sordos a medida que crecían. Esto llevó a la conclusión de que las mutaciones en TMTC4 preparaban las células ciliadas del oído para autodestruirse, al igual que el ruido fuerte. En ambos casos, las células ciliadas se veían afectadas por un exceso de calcio, lo que desencadenaba la UPR y su posterior muerte.
Los investigadores descubrieron que el medicamento ISRIB, desarrollado en la UCSF para bloquear la autodestrucción celular en lesiones cerebrales traumáticas, también evitaba que los ratones expuestos al ruido se quedaran sordos.
El primer gen de la sordera humana en adultos
En 2020, científicos de Corea del Sur encontraron mutaciones genéticas en el gen TMTC4 en dos hermanos que comenzaron a perder la audición en sus veintitantos años. Estas mutaciones eran similares a las observadas en los ratones y confirmaron la relevancia de los hallazgos anteriores en animales para los seres humanos.
Los investigadores también probaron células de pacientes con estas mutaciones y descubrieron que la UPR se activaba en un contexto humano, lo que confirmaba que TMTC4 es un gen de la sordera tanto en ratones como en humanos.
Un nuevo enfoque para prevenir la sordera
El descubrimiento de las mutaciones en TMTC4 brinda a los investigadores una nueva forma de estudiar la pérdida auditiva progresiva en adultos. Esto podría llevar al desarrollo de medicamentos que amortigüen la UPR y eviten la muerte de las células ciliadas, preservando así la audición de las personas expuestas a factores de riesgo como el ruido fuerte o ciertos medicamentos.
Además, este estudio sugiere que la UPR podría ser un objetivo en el tratamiento de otras enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o la enfermedad de Lou Gehrig.
En palabras de Dylan Chan, «si encontramos una forma de evitar la muerte de las células ciliadas, podremos prevenir la pérdida de audición».
