El legado de Franz Beckenbauer: la desaparición de una leyenda del fútbol

Los ídolos del fútbol de los años 70, que cautivaron a millones de fanáticos en todo el mundo, están desapareciendo. Después de las tristes pérdidas de Johan Cruyff en 2016 y Pelé en diciembre de 2022, ahora es el turno del legendario futbolista alemán Franz Beckenbauer de abandonar el campo definitivamente. Beckenbauer, quien fue campeón del mundo tanto como jugador en 1974 como entrenador en 1990, falleció el domingo 7 de enero en Salzburgo, Austria, a los 78 años de edad.
El líbero que revolucionó el juego
Para convertirse en una leyenda del fútbol, generalmente se prefiere que el jugador sea delantero y, preferiblemente, un goleador prolífico. Sin embargo, Franz Beckenbauer desafió esta norma al comenzar su carrera en el centro del campo y luego trasladarse a la posición de defensa central. Pero no como un defensor tradicional, sino como un líbero capaz de dirigir el juego, iniciar ataques y cortar las líneas del equipo contrario con su excepcional técnica y habilidad para pasar el balón.
Si bien otros jugadores como Laurent Verbiest (Anderlecht) y Velibor Vasovic (Ajax Amsterdam) habían dejado su huella en la posición de líbero antes que él, Beckenbauer llevó esta posición a nuevas alturas. Siempre expresó su admiración por Giacinto Facchetti, defensor del Inter de Milán, quien también se destacaba por su habilidad ofensiva.
Elegancia y eficacia
Quienes tuvieron la oportunidad de ver a Franz Beckenbauer en acción siempre destacan la elegancia que emanaba de él mientras jugaba: su postura recta, la cabeza en alto y su fenomenal visión de juego. Aunque a veces se le atribuía cierta arrogancia, su elegancia no era solo estética, sino que también se traducía en una eficacia clínica en el campo.
«El Emperador ha muerto»
Su estilo distintivo explica en parte el famoso apodo que llevaba: «El Emperador». Durante un partido amistoso en Viena el 3 de agosto de 1971, los fotógrafos le pidieron a Beckenbauer que posara frente a un busto del emperador Francisco José de Habsburgo. Desde entonces, el apodo de «Káiser» se convirtió en sinónimo de Beckenbauer. Tras el anuncio de su fallecimiento, el popular diario »imagen» tituló: «El Emperador ha mu
