¡Un vistazo rápido a mi calendario y la anticipación está aumentando! Pronto llegará mi día favorito del año: San Valentín, este maravilloso día en el que puedo compensar el amor por mi esposa con chocolates y flores. Qué maravilloso.
Realmente me toca el corazón cómo la publicidad nos recuerda cada año que nuestro amor sólo vale algo si gastamos el dinero que tanto nos ha costado ganar en flores, chocolate y tarjetas. ¿Por qué necesito sentimientos reales cuando puedo comprarlos con una costosa caja de bombones? Cosa práctica.
Papá Noel afuera, corazones adentro
Tan pronto como Papá Noel desaparece de las estanterías, éstas se llenan de objetos con forma de corazón. Gracias industria publicitaria, ¿dónde estaría sin vosotros? Prácticamente podría hacer las maletas de inmediato. Al menos eso es lo que me sugiere. La presión social para regalarle algo a la pareja me dificulta caminar erguido.
Si no entrego al menos una caja de bombones o una rosa enorme y cara, me tacharán de chovinista desalmado. Pah, los verdaderos sentimientos que tengo por mi esposa son pura belleza.
Bueno, fin de la ironía.
Por qué tampoco regalaré nada este año
Por mi parte, este año tampoco regalaré nada. ¿Por qué? Me encanta sorprender a mi esposa todos los días del año. Le demuestro mi amor todos los días, a veces con rosas. De todos modos, esta idea capitalista de mostrar tu amor solo en un determinado día del año me parece completamente absurda.
Queridos míos, disfruten de San Valentín, pero no olviden que el verdadero amor no depende de las cosas materiales, sino de los pequeños gestos y del tiempo que pasamos juntos.
