El barón Jacob Rothschild ya se encuentra allí arriba, en Waddesdon Manor, el palacio que construyó Ferdinand de Rothschild en 1877. Este palacio inglés está situado cerca de Aylesbury, en Buckinghamshire. Y está vinculado a la fundación del Estado de Israel. Pertenecía a un Rothschild apasionado de la Historia Natural, que tenía un carruaje tirado por cebras. Y que recibió una importante carta enviada por las autoridades británicas en 1917, prometiendo la creación de un Estado para el pueblo judío en Palestina.
Cuando se colocó la primera piedra de este palacio, esta parte de Inglaterra era conocida como Rothschildshire, debido a la cantidad de propiedades de la familia Rothschild que existían en la región de Buckinghamshire. Ya en 1890, la reina Victoria visitó Waddesdon Manor y se instaló un ascensor en el palacio. Pero la reina se abstuvo de utilizarlo, pues desconfiaba de esa modernidad. Antes de acercarse al poder en varios estados europeos, los Rothschild comenzaron su dinastía en el siglo XVIII en una lúgubre casa del gueto judío de Frankfurt. De los 10 hijos de la familia que sobrevivieron hasta la edad adulta, cinco eran hombres. El patriarca Amschel Rothschild (1744-1812) envió un hijo a Londres y otro a París, con el objetivo de ampliar el negocio familiar. Posteriormente, otros dos hermanos se establecieron en Nápoles y Viena.
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