2024-03-18 03:59:30
Durante las últimas tres décadas, el enfoque económico de Pakistán, particularmente en sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se ha centrado en abordar los déficits gemelos: el de cuenta corriente y el fiscal. A pesar de los esfuerzos concertados, estos problemas han persistido, lo que indica la necesidad de un cambio fundamental de enfoque.
Si bien la gestión de los déficits sigue siendo crucial, este autor cree que el crecimiento económico sostenible, impulsado por una mayor inversión extranjera directa, debe convertirse en el eje de la agenda política de Pakistán. Sólo mediante un realineamiento integral de todas las políticas hacia este objetivo podrá Pakistán salir del círculo vicioso de deuda, bajo crecimiento, inflación y pobreza.
Las causas fundamentales de las bajas tasas de inversión y ahorro de Pakistán están profundamente arraigadas en cuestiones estructurales que requieren importantes reformas políticas, económicas y sociales. La reciente llegada de una misión del FMI para realizar una revisión subraya la urgencia de abordar estos desafíos.
Si bien es comprensible que el gobierno se centre en buscar un Servicio Ampliado de Fondo después de que expire el actual acuerdo de derecho de giro, debe reconocer que las condiciones del FMI por sí solas son insuficientes para lograr un crecimiento y una transformación sostenidos.
Como se ha visto en Argentina, Egipto y Etiopía, un acuerdo con el FMI no es un seguro contra el fracaso económico.
Si bien Pakistán se ha visto obligado a tomar más en serio las condiciones del FMI esta vez, la historia de los 23 acuerdos anteriores de Pakistán con el FMI, así como los de Argentina, Egipto y Etiopía, sugieren que no serán suficientes para lograr un crecimiento estable y una economía estable. transformación necesaria para un país con una de las tasas de crecimiento demográfico más altas del mundo.
Históricamente, los sucesivos gobiernos se han comprometido a mejorar la recaudación de impuestos, pero no han cumplido, lo que ha afectado negativamente al clima de inversión en el proceso. Si bien la digitalización del sistema tributario es un paso positivo, debe complementarse con reformas más amplias para estimular la actividad económica.
Reconociendo el papel fundamental de la inversión, se han realizado esfuerzos para atraer IED a través de iniciativas como el Consejo Especial para la Facilitación de las Inversiones. Sin embargo, un plan coherente de reactivación económica es imperativo para la estabilidad y la prosperidad a largo plazo. Los inversores privados extranjeros deberían ser el foco principal de este plan.
Un análisis comparativo con los vecinos India y Bangladesh destaca el rezago de Pakistán en indicadores económicos clave, como la relación ingresos/PIB, la tasa de ahorro y la relación inversión/PIB. Estas disparidades subrayan la necesidad de un cambio de paradigma en las prioridades políticas y la secuencia de las reformas.
Puede sorprender a algunos que, si bien los ingresos de Pakistán en relación con el PIB estuvieron por detrás de los de la India en un promedio de 7 puntos porcentuales, se mantuvieron por encima de los de Bangladesh en un promedio de 4 puntos porcentuales.
Baja tasa de ahorro
Otro indicador crítico es la relación entre ahorro interno y PIB. Históricamente, los países asiáticos con algunas de las tasas de ahorro más altas superaron al resto del mundo en desarrollo por un amplio margen.
La baja tasa de ahorro de Pakistán no puede deberse a una gran economía informal, ya que Bangladesh y la India también tienen grandes sectores informales pero mayores ahorros.
La tasa de ahorro de Pakistán es sorprendentemente baja en comparación con la de Bangladesh y la India. No se puede atribuir únicamente a una gran economía informal, ya que ambos países también tienen grandes sectores informales.
En 2022, la tasa de ahorro de la India fue del 29,1 por ciento, la de Bangladesh del 25,2 por ciento y la de Pakistán de apenas el 4 por ciento. De 2003 a 2022, el promedio de la India fue del 31,1 por ciento, el de Bangladesh del 22,9 por ciento y el de Pakistán de un modesto 8,6 por ciento.
Baja tasa de inversión
¿Por qué el crecimiento de Pakistán ha fracasado tanto en comparación con el de sus vecinos del sur de Asia? Veamos la relación inversión/PIB de los tres países.
En 2023, la relación impuestos/PIB de Bangladesh era inferior al 10 por ciento, pero la inversión/PIB era del 31 por ciento, en comparación con el 13,6 por ciento de Pakistán. La relación impuestos/PIB de la India fue del 11,2 por ciento, pero la relación inversión/PIB fue del 34 por ciento.
Si bien la participación del FMI es necesaria, Pakistán debe desarrollar un plan bien preparado que vaya más allá del cumplimiento de sus condiciones. Debería abarcar medidas radicales de liberalización y desregulación, extrayendo lecciones de las experiencias de economías exitosas como India y Corea del Sur.
La advertencia sobre el modelo de crecimiento liderado por el Estado de Etiopía sirve como recordatorio de que el endeudamiento insostenible para proyectos a gran escala puede exacerbar las vulnerabilidades económicas.
China representó casi el 50 por ciento de la deuda externa de 28 mil millones de dólares de Etiopía en 2023. El modelo liderado por el Estado hizo que las exportaciones de Etiopía cayeran del 13,7 por ciento del PIB en 2012 a un promedio del 7,7 por ciento en 2019-2022.
En diciembre pasado, Etiopía se convirtió en el tercer país africano en incumplir formalmente su deuda en otros tantos años después de incumplir el plazo para realizar un pago de intereses de 33 millones de dólares sobre su único bono internacional. Este impago sitúa al país de África Oriental entre un número creciente de economías emergentes que han incumplido el pago de su deuda tras la pandemia.
Los diferentes modelos de crecimiento y las lecciones aprendidas merecen una revisión cuidadosa de nuestras prioridades y del proceso de establecimiento de objetivos. Como hemos visto en Argentina, Egipto y Etiopía, un acuerdo con el FMI no es un seguro contra el fracaso económico o incluso el impago.
Pakistán debería centrarse en fomentar las inversiones y la transferencia de tecnología para impulsar el crecimiento de manera sostenible. Si bien la colaboración con el FMI puede ser necesaria (como lo hicieron Corea del Sur y la India en los años 1990), no debe considerarse como el objetivo final.
Más bien, Pakistán debe trazar un rumbo adaptado a sus circunstancias únicas, movilizando juiciosamente el apoyo internacional, en particular el de los inversores privados extranjeros, para hacer realidad su potencial económico.
El escritor es ex director de inversiones en mercados emergentes de Citigroup y autor de ‘The Gathering Storm’.
Publicado en Dawn, The Business and Finance Weekly, 18 de marzo de 2024
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