En la interminable historia vinculada a la muerte de Liliana Resinovich, después de muchos años, siguen surgiendo nuevos elementos que aumentan de vez en cuando las dudas sobre la hipótesis de que el pensionado de 63 años se suicidó. El último y sorprendente episodio surge de una interceptación ambiental: es el 5 de marzo de 2022, han pasado exactamente dos meses desde el descubrimiento del cuerpo de Liliana encerrado en dos grandes bolsas en la arboleda cercana a la casa. Su marido Sebastiano Visintin habla de la relación de su esposa con una persona con la que tiene mucha confianza.
Liliana fue vista con vida por última vez la mañana del 14 de diciembre de 2021. Sebatiano expresa preocupación por las fotografías en las que aparecen juntos Liliana y Claudio Sterpin, su amigo de toda la vida. No sólo eso: la consultora de la familia Resinovich, Gabriella Marano, lo considera «un dato de indudable valor probatorio, si se lee con otros elementos ya adquiridos» en la investigación».
Visintin «cuenta hechos que, según él, ni siquiera había contado a su abogado – afirma Marano – dice que todavía tiene fotos de Sterpin con Liliana, ‘varias’, están en los discos duros incautados». Además, en la misma intervención telefónica, Visintin «está preocupado por si el defensor Resinovich ha visto el contenido del material incautado».
Cuando la persona le pregunta por qué no tuvieron hijos, Sebastiano le revela: en 1990 o 1991 Liliana había quedado embarazada, probablemente de Sterpin, quien tal vez no estaba al tanto del embarazo. Pero la noticia más sensacional, aunque no fundamental para un castillo acusatorio, es que fue Sebastiano quien la acompañó al hospital para abortar, siendo ya su pareja en ese momento.
La documentación sanitaria obrante así lo atestigua. Se trata de un elemento de gran significación para el consultor Marano: «Evaluado con las ulteriores urgencias de la investigación, como el hecho de que Visintin sabía, como declaró públicamente, que su mujer fue a planchar las camisas de Claudio», deja claro que «Sebastiano «No pudo evitar sospechar que Lilli estaba saliendo con Claudio».
Sergio Resinovich, hermano de Liliana, confirma: «Mi hermana y Claudio Sterpin siempre han tenido una ‘relación especial’ que, con altibajos, se ha prolongado a lo largo de los años, hasta hace poco; es un hecho cierto, a pesar de su marido Sebastiano continúa negándolo torpemente.» De ahí la conexión con la muerte: Lilli «no tenía motivos para suicidarse y cuanto más avanzamos en las investigaciones, más me convenzo de lo absurda y rebuscada que es esta hipótesis». «No quiero elegir la verdad, sólo espero que se busque sin prejuicios y plenamente. Hay muchos puntos oscuros».
El fiscal de Trieste, Antonio De Nicolo, se muestra frío ante los nuevos elementos que han surgido: «No me interesa nada de esto que no tiene nada que ver con los delitos. Son chismes, no me interesa ni confirmar ni desmentir más allá de lo que creo que es nuestro deber.» «De momento no hay nada nuevo. Le hemos dado la palabra a la ciencia, contamos con un equipo de consultores con capacidades indiscutibles a nivel internacional, estamos esperando que hagan su trabajo». Se trata de los análisis que se están realizando sobre el cuerpo de Liliana, realizados en Milán por la asesora del fiscal, la antropóloga forense Cristina Cattaneo.
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