Esta vez, Cristiano Ronaldo perdió la calma. Derrotado y eliminado con el Al-Nassr en la semifinal de la Supercopa de Arabia Saudí contra el Al-Hilal (2-1), el exdelantero del Manchester United y del Real Madrid vio la roja en el minuto 86. Mientras intentaba jugar rápidamente un toque, CR7, obstaculizado por un rival que intentaba ganar tiempo, acabó desmoronándose propinándose un primer codazo en el tórax. Luego un segundo un poco más arriba, provocando la caída del jugador del Al-Hilal… y un rifirrafe entre los dos equipos.
Una vez finalizado este último, el árbitro caminó hacia Ronaldo para sacarle la tarjeta roja. Aún furioso, el portugués, con el balón en la mano izquierda, simuló un puñetazo hacia el árbitro, que había ido a comprobar las condiciones del jugador en el suelo. Al cabo de unos minutos, el cinco veces Balón de Oro abandonó el campo no sin agredir a otro de sus adversarios, culpable según él de haber arengado al público tras su exclusión. Aplausos irónicos, pulgares arriba, pucheros dudosos y cabeza gacha: así terminó la (sucia) velada de CR7.
