Vodafone subió cinco euros los precios de su teléfono fijo en 2023. Se trataba de Internet a través de televisión por cable y líneas telefónicas (VDSL), no de Internet a través de fibra óptica (FTTH) ni de tarifas de telefonía móvil. En total, unos diez millones de clientes se vieron afectados. La empresa justificó el aumento con mayores costes de energía y materiales, por ejemplo. Señaló que la mayoría de las empresas alemanas ya habían aumentado los precios debido a la inflación.
Desde el punto de vista de los defensores de los consumidores, la empresa de Internet con sede en Düsseldorf no debería haber aumentado unilateralmente los precios de las relaciones contractuales en curso, es decir, sin renegociar con los clientes. Según el centro de atención al consumidor, los aumentos de precios no son efectivos. Vodafone lo ve de otra manera: un portavoz de la empresa afirmó el martes que su empresa había incluido los requisitos legales para los cambios de precios en las condiciones generales (CGC).
Los proveedores de servicios suelen imponer precios más altos mediante nuevos contratos, es decir, mediante nuevos clientes. A veces, las empresas también aumentan los precios para los clientes existentes, pero los defensores de los consumidores vigilan esto como un halcón. Se considera que el proceso contra Vodafone tiene un cierto efecto de señal en la economía.
>>> Consulta el centro de atención al consumidor: Demanda colectiva contra Vodafone: ¿Puedo unirme?
