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Investigación, realizado en 2017, muestran que una persona puede contagiarse e infectarse a través de la ropa de cama sucia. Además, si entra en contacto con material que no es la primera frescura, existe el riesgo de agravar enfermedades crónicas asociadas con la tos, la congestión nasal o la adquisición de otras nuevas, por ejemplo las asociadas con la piel: dermatitis, eccema.
