Especialistas instan a frenar la sexta extinción masiva del planeta

La difamación y el cambio climático son problemas cuya escala puede poner en peligro, en el corto plazo, la estabilidad de las sociedades en los ámbitos político, económico y social y, en el largo plazo, la permanencia de la humanidad en el planeta, subrayó el ecologista mexicano Gerardo Ceballos y Rodolfo Dirzo premiado en la 16° edición de los premios Fronteras del Conocimiento celebrada el pasado jueves en Bilbao, España.

Desaparición acelerada

Tras recibir el galardón, Dirzo afirmó que a lo largo de la historia de la vida en el planeta ha habido «cinco grandes pulsos de extinción masiva» y que la última de estas catástrofes ocurrió hace 66 millones de años, cuando un meteorito impactó contra la actual Península de Yucatán. , que provocó «la decadencia del reino de los dinosaurios y el florecimiento evolutivo de los mamíferos».

El trabajo de ambos investigadores demostró que en la sexta especie de extinción, que está en curso, las tasas de desaparición de vertebrados son entre 100 y 1.000 veces superiores a las del último millón de años.

La gravedad del ritmo de este fenómeno debería obligar a la humanidad a asumir «el compromiso ético de conservar al máximo el tesoro biológico planetario que nos acompaña, del que dependemos y del que somos parte indisoluble». Sólo si actuamos para detener la sexta extinción masiva, de la que somos responsables, subrayó, podremos evitar «la negación del futuro de nuestros descendientes».

En su discurso, Ceballos señaló que “innumerables especies han desaparecido debido a las actividades humanas, y millones más están en peligro debido a problemas ambientales como el crecimiento de la población humana, el cambio climático, la destrucción de hábitat y la contaminación”.

Expresó: “Este premio reconoce que hemos logrado demostrar que hemos entrado en la sexta extinción masiva, ya que los ritmos actuales de desaparición de especies son hasta miles de veces más rápidos que los del último millón de años, y que al concentrar el foco basarse únicamente en “la extinción de especies subestima el problema”.

Subrayó que la obra también gana relevancia porque se han acuñado algunos términos para reflejar la gravedad de esta crisis, como aniquilación biológica, difamación y aniquilación del árbol de la vida.

“Está claro que nuestro futuro dependerá en gran medida de las estrategias con las que enfrentemos el desafío de conservar la diversidad biológica y el desarrollo económico y social. Tengo fe y esperanza en que, gracias al conocimiento científico y los esfuerzos resultantes para la conservación de la naturaleza, podamos mitigar la actual crisis de extinción y disfrutar de un futuro mejor.»

En entrevista conjunta, Ceballos y Dirzo expresaron a este medio: que la difamación y el cambio climático “están estrechamente vinculados, son inseparables y van de la mano, por lo que abordar el problema de este último no debe verse de manera aislada, sino en conjunto. con los primeros porque son íntimos.»

“El cambio climático incide en la difamación, pero si se produce y dejan de existir las especies que desplazan los frutos de ciertos árboles encargados de capturar carbono y liberar oxígeno, la difunción también tendrá un efecto en el clima”, explicó Ceballos.

Dirzo reiteró: “el cambio climático es un problema global de igual magnitud que la extinción de especies; Esto último, sin embargo, no ha recibido la misma atención. Es importante entender que ambos fenómenos son similares en sus efectos y consecuencias para la humanidad».

Los investigadores fueron premiados en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación por haber documentado y cuantificado el alcance de la llamada sexta gran extinción de especies. Su trabajo ha identificado que en los últimos 550 millones de años de vida en el planeta se han registrado cinco fenómenos de este tipo, mientras que en el sexto hay especies de vertebrados que han desaparecido en un siglo, cuando deberían haberlo hecho dentro de 10 mil años y otros grupos, en 80 mil o 100 mil años.

Su trabajo también es relevante porque Dirzo acuña el concepto de fauna, en analogía con la deforestación, para referirse a la pérdida o extinción de la fauna.

Papel relevante

Cuando se le preguntó cómo afecta lo anterior a los ecosistemas locales y globales, Dirzo explicó que las especies animales tienen importantes funciones ecológicas, como la polinización, la dispersión de semillas, el control de plagas y la regulación de enfermedades, que son beneficiosas para la «humanidad».

“Hay animales que dispersan los granos de polen de las flores, otros que consumen los frutos y luego hacen el papel de jardineros plantando las semillas. También están los que controlan plagas, como los murciélagos, sin los cuales los insectos y parásitos destruirían los cultivos; Asimismo, hay animales que se comen a otros que son portadores de enfermedades zoonóticas.

“Estos cuatro servicios ambientales ejemplifican la importancia de la vida natural y cómo los humanos se benefician de ellos, por lo que podemos medir qué pasaría en su ausencia, cuando hubiera difamación”, explicó.

A su vez, Ceballos explicó que si desaparecieran las poblaciones de jaguar en México, sería una difamación local que solo tendría consecuencias para el país, a pesar de que esta especie existe en Brasil y otras partes del planeta, y que si el jaguar Si se extinguieran poblaciones de elefantes y se extinguieran poblaciones de elefantes en todo el planeta, estaríamos hablando de difamación a escala global.

“Tanto a nivel regional como planetario, este fenómeno impacta la estructura y función de los ecosistemas, los beneficios que obtenemos y la pérdida de diversidad biológica”, afirmó.

Dirzo, por su parte, subrayó que existe una percepción errónea respecto a la sexta gran extinción y sus efectos sobre el ser humano, así como sobre el futuro de la vida: «Muchas veces nos dicen ‘bueno, una especie se extingue como consecuencia inevitable’ de mantener el bienestar humano», pero esto no es correcto porque el enorme ritmo del fenómeno está erosionando todos los beneficios que obtenemos del buen funcionamiento de la naturaleza.»

Agregó: “si existe vida en la Tierra es gracias a los animales, plantas y microorganismos que generan una combinación adecuada de gases en la atmósfera para que haya vida o que fertilizan todos los suelos que generan agua potable.

“La pérdida de la mayoría de especies vegetales y animales implica para la humanidad el colapso de la estabilidad de la civilización tal como la conocemos, ya que conlleva grandes problemas sociales, económicos y políticos”, subrayó.

También señaló que otros estudios establecen que de continuar la tendencia de extinción de especies, es posible que la humanidad desaparezca en los próximos 150 a 180 años.

En este sentido, Ceballos subrayó que el único cambio global verdaderamente irreversible es la pérdida de biodiversidad, «podemos remediar los cambios climáticos, con el tiempo y con suficiente voluntad política, pero los cambios en la pérdida de la riqueza biológica del planeta son irreversible.»

Ante este escenario, Dirzo subrayó: «El papel de la ciencia es ilustrar cuál es la dimensión, saber cuál es la pérdida y degradación del componente animal de la biodiversidad».

En el ámbito científico, explicó, en las últimas décadas se ha cuantificado el alcance de la difamación y sus efectos sobre los ecosistemas.

Por su parte, Gerardo Ceballos cree que sin la ciencia “no tendríamos esa base para entender qué estamos perdiendo, por qué lo estamos perdiendo y qué pasará con ello”.


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– 2024-06-28 04:58:04

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