China celebra obra maestra tecnológica en el espacio: delicada para Occidente – 2024-07-01 12:56:05

2024-07-01 12:56:05

Países como India, Estados Unidos y Japón corren hacia la luna. Mientras tanto, otra nación está inexorablemente superando a todos, con consecuencias imprevistas.

Es una sensación: por primera vez en la historia de la humanidad, un país como China ha conseguido recoger muestras de rocas de la cara oculta de la Luna, de difícil acceso, y traerlas de vuelta a la Tierra. Puedes leer los detalles al respecto aquí.

Lo que representa un gran éxito en los viajes espaciales desde una perspectiva tecnológica es también un avance delicado: el equilibrio de poder en el espacio ha cambiado significativamente.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos fue la nación líder en viajes espaciales. Los numerosos contratos de la NASA con otras organizaciones como la Agencia Espacial Europea ESA, la japonesa Jaxa y la india Isro han estabilizado las relaciones internacionales entre ambos países durante años.

Sin embargo, la nación espacial con la que Estados Unidos no colabora es China. Una ley aprobada en 2011, la llamada Enmienda Wolf, prohíbe incluso a la agencia espacial estadounidense NASA colaborar con la agencia espacial china CNSA. La razón: el temor de Estados Unidos a las transferencias de tecnología no deseadas, especialmente en el campo de las tecnologías espaciales militares y comerciales.

Sin inmutarse por esto, China ha aumentado significativamente sus inversiones espaciales en los últimos años y está invirtiendo miles de millones en la conquista y exploración del espacio. El año pasado, el país puso en funcionamiento su estación espacial «Tiangong» (Palacio del Cielo), a pesar de la negativa de la ESA a enviar astronautas europeos a la estación espacial.

Con el programa “Chang’e”, China también lleva a cabo una misión para explorar la Luna. El país quiere llevar a sus astronautas, los llamados taikonautas, al satélite de la Tierra antes de 2030. Al mismo tiempo, se construirá una estación de investigación en la Luna. Los planes de China en el espacio son gigantescos.

Es peligroso. Con una mayor presencia en el espacio, el país totalitario podría ampliar aún más sus capacidades militares allí. Esto incluye el desarrollo de armas antisatélite (armas ASAT) y otras tecnologías que podrían amenazar la infraestructura satelital y los sistemas de comunicaciones de otros países.

Esto, a su vez, conduciría a una carrera armamentista en el espacio, con consecuencias imprevistas para la estabilidad política aquí en la Tierra. Por tanto, es comprensible que Estados Unidos se muestre escéptico ante las ambiciones espaciales de China y las perciba como una amenaza.

Al mismo tiempo, Estados Unidos debería ver el progreso tecnológico de China en el espacio no sólo como un desafío, sino también como una oportunidad. Al fin y al cabo, numerosas naciones espaciales colaboran con el país.

La ESA participa en “Chang’e 6” con tecnología europea. La semana pasada, Francia y China enviaron un satélite al espacio para ayudar a explorar el espacio.

Estas colaboraciones permiten intercambiar algo más que experiencias tecnológicas. También pueden ayudar a mantener relaciones diplomáticas durante las crisis.

El hecho de que los viajes espaciales nos unen se puede ver en otro ejemplo: a pesar del conflicto en Ucrania, Estados Unidos, Europa y Rusia siguen trabajando en estrecha colaboración. Es decir, en el funcionamiento y la tripulación de la Estación Espacial Internacional ISS.

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