Recoger agua de lluvia puede ser útil para regar plantas, limpiar el patio o la acera, así como para los baños. Sin embargo, la UNAM y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten sobre los riesgos del consumo de alcohol.
Según el Ministerio de Salud, el agua de lluvia es en general limpia, aunque puede contener microorganismos, contaminantes y restos de tejados nocivos para la salud.
Las condiciones climáticas, principal problema
La UNAM destaca que en las grandes ciudades, la industrialización y el alta densidad de población tienen efectos negativos sobre la química de la precipitación.
Esto se debe a que «eliminan partículas y gases emitidos por fuentes naturales como la actividad volcánica y por fuentes antropogénicas, como las emisiones vehiculares e industriales».
Rocío García Martínez, investigadora del Grupo de Aerosoles Atmosféricos del CCA, aclaró que en realidad El problema son las condiciones meteorológicas y no la lluvia.
Lo anterior está respaldado por un estudio realizado en el que se midieron los parámetros de diversos contaminantes como coliformes fecales, coliformes totales, sólidos sedimentables, sólidos suspendidos totales, pH, sulfato, nitrato, conductividad eléctrica, cloruro y sodio.
Para la mayoría de los contaminantes los resultados del análisis fueron positivos.
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Cuidado con los «químicos eternos»
El Consejo Nacional de Humanidades y Ciencias Tecnológicas agrega que también existen sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, en inglés), que constituyen un grupo de más de 4.700 agentes químicos que se acumulan con el tiempo en el ser humano y el medio ambiente.
También se les conoce como químicos eternos porque son extraordinariamente persistentes y no se descomponen, causando problemas de salud como enfermedad de tiroides, daño hepático, obesidad, problemas de fertilidad y cáncer.
De manera similar, la Agencia para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades describe que existe evidencia epidemiológica que indica asociaciones entre una mayor exposición a PFAS específicos y ciertos efectos sobre la salud:
Aumento del colesterol: está asociado con PFOA, PFOS, PFNA y PFDA.
Menor respuesta de anticuerpos a algunas vacunas: PFOA, PFOS, PFHxS y PFDA.
Cambios en las enzimas hepáticas: PFOA, PFOS y PFHxS.
Hipertensión y preeclampsia inducidas por el embarazo: PFOA y PFOS.
Pequeñas disminuciones en el peso al nacer: PFOA y PFOS.
Cáncer de riñón y testículo: Ácido PFOA.

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Un estudio arroja luz sobre la polémica
Asociado con epidemias.
El CDC lo añade El agua de lluvia puede transportar bacterias, parásitos y virus que pueden provocar diversas afecciones.. Además, señala que esto se ha relacionado con epidemias.
Sin embargo, el riesgo de enfermarse por la lluvia depende de varios factores como la ubicación, la frecuencia de lluvia y la estación, así como la fortaleza de su sistema inmunológico.
Por ello, para reducir al máximo el riesgo conviene evitar el agua de lluvia para beber, lavarse los dientes, cocinar, enjuagar o regar las plantas que vayas a consumir.
Incluso con precauciones no es tan confiable.
Si bien los riesgos se pueden minimizar mediante opciones de tratamiento, como la instalación de sistemas de captación de agua diseñados para el consumo humano, el agua de lluvia no tiene la misma calidad que el agua potable tradicional.
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2024-07-04 12:10:12
