El consumo de una elevada cantidad de frutas y verduras, gracias a su aporte de vitaminas y minerales, fortalece el sistema inmunológico, desempeñando un papel fundamental en la prevención de enfermedades respiratorias gracias a su papel antioxidante.
Con la llegada del invierno se espera el pico de bajas temperaturas, al que seguirá un aumento de contagios por enfermedades respiratorias. Es aquí donde, además de todas las medidas y protecciones recomendadas en materia de salud, también juegan un papel fundamental la nutrición y los hábitos de consumo de alimentos, fundamentales para fortalecer el sistema inmunológico y evitar nuevos virus en nuestro organismo.
Daniela Marabolí, directora del programa de Nutrición y Dietética de la Universidad de San Sebastián, explica que hoy en día “se recomienda consumir cinco raciones de frutas y verduras al día, por su aporte de vitaminas y minerales que fortalecen el sistema inmunológico. Gracias a su papel antioxidante, juegan un papel fundamental en la prevención de enfermedades respiratorias.»
El especialista subraya también que, entre los principales micronutrientes útiles para favorecer las defensas inmunitarias, «destacan la vitamina C, presente en frutas de invierno como el kiwi, la naranja y las mandarinas, y la vitamina E, que se encuentra en los aceites vegetales y que conviene añadir crudos a las En cuanto a los minerales, destacan el zinc y el selenio, contenidos, entre otros, en pescados y mariscos, frutos secos, alimentos integrales y huevos.
Algunos consejos sobre hábitos
En relación a hábitos y horarios, el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la USS también brindó una serie de recomendaciones a tener en cuenta:
-En la comida y la cena fomentar el consumo de preparaciones caseras, como legumbres, flanes, carbonadas, sopas y cremas de verduras. Gracias a su temperatura ayudan a estimular la producción de calor.
-Mantener un consumo adecuado de agua, ya que su efecto termorregulador ayuda a controlar y mantener la temperatura corporal. Puede ingerirse en infusiones, sopas, té o café, endulzado con edulcorantes no calóricos, evitando el azúcar de mesa. Preferiblemente consumir 8-10 vasos por día.
-Si añades a tu dieta algún producto hipercalórico, rico en grasas o azúcar, protege la cantidad a consumir, hazlo ocasionalmente y elige preparaciones caseras.
-No olvides respetar los horarios de alimentación, consumiendo alimentos cada 3 o 4 horas.
-Durante la merienda se puede preferir leche caliente con cacao amargo, como alternativa al chocolate caliente.
-Realizar actividad física, procura optar por caminar y utilizar las escaleras, ya que además de ser muy saludable, el ejercicio físico genera calor y favorece el gasto calórico.
Cuando se le pregunta si el invierno da ganas de comer más, la nutricionista responde que sí, lo que se explica por la termogénesis. “Es un proceso por el cual el cuerpo produce calor, el cual ocurre regularmente en la digestión, absorción y metabolismo de diferentes nutrientes. En estos periodos también se produce para compensar la exposición al frío, con el fin de mantener la temperatura corporal, utilizando más grasa como fuente de energía, por lo que, al estar sometido a este proceso adaptativo, se generará una mayor sensación de hambre, aumentando la sensación de hambre. de hambre. consumo de alimentos ricos en calorías, ricos en grasas y azúcares”, observó.
En esta línea Marabolí nos invita a ser conscientes en la elección de los alimentos que consumimos, a distinguir si obedecemos a un gusto personal o a la necesidad de nutrirnos.
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