Desde el martes, tres jóvenes delfines chapotean en el puerto de La Rochelle, claramente perdidos y desorientados, ante la mirada atónita de los transeúntes. Los jóvenes cetáceos habrían aprovechado la marea alta para venir a cazar a la mula. Problema: ya no encuentran la salida. Los encargados de las esclusas intentaron guiarlos hacia el mar tres veces, pero cada vez regresaron al mismo lugar. En La Rochelle, los especialistas del Observatorio Pelagis tienen la tarea de encontrar una nueva solución para devolverlos tranquilamente al mar. Ya han intentado guiarlos con kayaks, botes y sonidos desagradables hacia la salida. Sin éxito.
Por ahora, los científicos no están preocupados. Los delfines, cuya edad se estima en 5 años, gozan de buena salud y están bajo buena supervisión. También explican que no es raro ver a estos mamíferos acercándose a la costa en busca de alimento. El miércoles, por ejemplo, nueve delfines fueron invitados al puerto de Pornic. Para la próxima semana está previsto un nuevo intento de devolver a los jóvenes mamíferos al mar con una «red» metálica… a menos que los tres nuevos inquilinos del Puerto Viejo decidan llegar finalmente a las profundidades antes de esa fecha.
