Paula Badosa acaba disgustada este domingo cuando, sorprendentemente, las nubes inglesas no perdonan. La lluvia cae fuerte y espesa, el agua va y viene un día más y el duelo de octavos de final contra la croata Donna Vekic se desarrolla de forma desconcertante, a trancas y barrancas, muy difícil para ambos encontrar el ritmo. . “Pero este torneo es así, se caracteriza por esto y hay que aceptarlo. Ha jugado muy bien en los dos últimos partidos y es gracias a él”, afirma el catalán, ya eliminado, con la cara muy larga. Programado para las once de la mañana, termina sobre las siete y media de la tarde, con tres largas parones intermedios y un resultado que huele mal a los españoles: 6-2, 1-6 y 6-4, después de 1 hora y 37 minutos de demasiado ir y venir del vestuario, y una despedida que duele por el calor. pero que, analizado en perspectiva, es este último viaje, ciertamente reconforta.
Hacía mucho tiempo, desde julio de 2022, precisamente en Wimbledon, que el español (26 años) no alcanzaba la cuarta etapa del major. Y además logró jugar cuatro partidos seguidos sin que la espalda la frenara. Sin embargo, su rostro transmite que el momento supera la lectura global, aunque en su respuesta opta por el segundo camino. ¿Cómo sigues a partir de aquí, habiendo llegado a la segunda semana de competición? “Una mezcla, pero obviamente me quedaré en el lado positivo, que es lo que me caracteriza; seguir luchando. Fue un buen torneo, pero no pude dar un paso más. Seguiré viniendo otros años y veré si algún día puedo darlo…», responde en un discurso reducido a tres minutos, una pregunta en la ronda inglesa y cuatro en la española.
Previamente, el catalán no había estado demasiado lejos de la victoria en una tarde miserable. Salida dos horas más tarde de lo previsto y luego dos frenadas. Inferior en el primer asalto, se repuso con contundencia en el segundo, sellado con un saque directo, pero en los momentos delicados del tercero Vekic acabó imponiéndose. Y Badosa había conseguido neutralizarle romper del croata (28 años y 37 años) al inicio del último tramo. Luego, el último descanso, con el 4-3 a favor del rival, más inspirado desde la línea de fondo en el decidido camino hacia los cuartos de final.
Habla más tarde y por su tono se desprende en la sala la sensación de que parecía capaz de hacer más. Parece insatisfecha porque probablemente el deseo quiere ir más rápido de lo que dice la realidad. En los últimos días el inglés ha dado señales de rebote y su cuerpo ha respondido, pero el listón actual sigue alto y su tenis, de momento, no es suficiente.
“Este torneo no es un punto de inflexión, creo que ya llevo algunas semanas en el punto de inflexión. Lo dije el otro día: en Madrid [dura caída en primera ronda] Fue el punto de inflexión. Fue realmente un punto de inflexión, tocar fondo. Desde entonces he jugado buenos partidos, perdiendo contra los mejores del mundo, porque su [Vekic] Lo considero uno de los mejores en esta superficie. Entonces son partidos de alto nivel y todos los estoy perdiendo. Me falta ese paso, pero de donde vengo creo que la dinámica es buena por ahora”, aclara.
Desde la fecha indicada por el jugador, el Real Madrid, a finales de abril, el balance refleja las derrotas ante Coco Gauff (dos del mundo, en Roma), Sabalenka (tres, en Roland Garros) y Jule Niemeyer (96º, en Bad Homburg). Badosa llegó al All England Club en el puesto 93, de nuevo entre las 100 mejores, y los triunfos ante Muchova, Fruhvirtova y Kasatkina le dan un notable salto en la clasificación. clasificación, hasta el puesto 64. Sin embargo, para ella este es un deporte de élite y, según piensan los deportistas, no es suficiente para ella. Hambrienta, quiere volver pronto a lo más alto y brillar, pero el tenis, como todo, suele exigir tiempos precisos que hay que respetar.
RADUCANU, SUEÑO TRUNCADO
Aire acondicionado | Londres
El vuelo de Emma Raducanu ha terminado. La británica de 21 años perdió ante la neozelandesa Lulu Sun (6-2, 5-7 y 6-2) y se despidió del torneo haciendo desaparecer por completo la representación local.
Pero la de Sun no es la única sorpresa. Otra Emma, ésta Navarro, eliminó a la segunda mundial, Coco Gauf, por 6-4 y 6-3. Y le sumamos la italiana Jasmine Paolini, que como ellas, nunca había ganado un partido en los grandes clubes londinenses. Se benefició de la retirada de Madison Keys por lesión (6-3, 6-7(6) y 5-5).
Si a los tres jugadores mencionados se suma la presencia de Vekic, se consumirá la campana en la parte baja del marcador, porque uno de ellos quedará finalista. El croata se enfrentará al Sun y el otro enfrentamiento será el Paolini-Navarro.
