2024-07-15 14:26:05
Frente a un público fascinado, Aïda Nosrat hizo resonar melodías persas con una profunda emoción que toca lo más profundo del corazón y del alma, sumergiendo al público en una atmósfera mística y poética.
En este viaje musical, cada canción interpretada fue una invitación a descubrir las sutilezas y la profundidad de la música iraní, teñida de pasión, nostalgia y espiritualidad.
Con su violín, Aïda Nosrat parece contar una historia, evocando emociones intensas y tiempos antiguos. Su virtuosismo fue notable, emocionando al público que pudo apreciar esta verdadera experiencia musical sensorial.
Sus canciones son himnos a la paz, el amor, la emancipación femenina y la libertad de los pueblos, haciendo de su música un poderoso vector de cambio y reflexión.
Rodeados de los restos históricos de Chellah, los espectadores fueron testigos de un momento mágico en el que la música trasciende las barreras culturales y temporales. Su variado repertorio, que mezcla composiciones tradicionales y creaciones contemporáneas, rinde homenaje a una herencia musical persa rica en emoción y expresión artística.
Su innovadora actuación no sólo destacó la riqueza y la belleza de la música y la cultura persa, sino que también destacó el poder universal del arte para unir comunidades.
Aïda Nosrat comenzó su carrera musical matriculándose en una escuela de música a una edad temprana. Comenzó a estudiar violín y fue miembro de la Orquesta Sinfónica de Teherán de 1999 a 2006.
Estudia musicología en la Universidad de Ciencia y Práctica. Con su marido, Babak Amir Mobasher, también músico, formó el grupo Manushan en 2006, desarrollando su propio estilo musical. Miembro del laboratorio de artistas en el exilio, Aïda Nosrat prepara su cuarto álbum.
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