Gravar a los ultrarricos para financiar la lucha contra la desigualdad y el cambio climático. Hasta hace unos años, la mayoría de los líderes mundiales rechazaban de plano esa idea. Hoy hay quienes se lo toman en serio. Empezando por Brasil, que presidirá el G20 en 2024, y lo ha convertido en una de sus prioridades. “Un impuesto mínimo del 2% sobre la riqueza de las 3.000 personas cuya riqueza supera los mil millones de dólares en todo el mundo recaudaría entre 200 y 250 mil millones de dólares. [186,7 à 233,5 milliards d’euros] por año «, subraya Gabriel Zucman, director del Observatorio Fiscal Europeo. A finales de febrero, Brasil encargó un informe sobre la implementación de esta medida al economista, también profesor de la Universidad de California, Berkeley.
Publicado el martes 25 de junio, antes de la reunión de ministros de Finanzas del G20 que se celebrará los días 25 y 26 de julio en Río de Janeiro, hace una observación clara: el impuesto sobre la renta pagado por estos multimillonarios representa sólo el 0,3% de su riqueza. Esto se debe a que la mayor parte de sus ingresos no provienen de salarios, sino de las empresas que poseen, particularmente a través del pago de dividendos. Sin embargo, estas se aplican poco o nada, gracias a las diversas técnicas de optimización que implementan. “Con todos los impuestos incluidos, las personas muy ricas pagan menos impuestos en proporción a sus ingresos que otros grupos sociales”subraya la relación.
Además, la riqueza de estos 3.000 multimillonarios, estimada por la revista en 14,4 billones de dólares Forbes, creció aproximadamente un 7,1% anual –excluyendo la inflación– entre 1987 y 2024, mucho más rápido que la riqueza promedio (3% anual). Un fenómeno que ha contribuido a aumentar las desigualdades y la desconfianza hacia los líderes políticos, al tiempo que ha socavado la financiación de los servicios públicos. “Además de aumentar los ingresos para los gobiernos, un impuesto mínimo del 2% a los más ricos fortalecería la confianza y la cohesión social”alma M. Zucman.
El riesgo está muy sobreestimado.
Pero aquí está: ¿Cómo identificar y medir la riqueza de los multimillonarios? La mitad reside en acciones de empresas que cotizan en los mercados, que son fáciles de valorar. La cuestión es menos sencilla cuando se trata de acciones de empresas que no cotizan en bolsa. “Para evaluar su valor, las autoridades fiscales podrían basarse en la valoración de empresas cotizadas similares del mismo sector”, sugiere el informe, señalando que los activos en forma de yates u obras de arte representan, sin embargo, una proporción mínima. Y recordando que ya se han logrado grandes avances en la lucha contra la evasión fiscal desde que en 2017 se instauró el intercambio automático de información bancaria en un centenar de países.
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