2024-07-19 20:34:05
Toda la sangre del estómago y los intestinos debe pasar a través del filtro del hígado. Procesan la sangre, preservan los nutrientes saludables y eliminan los elementos de desecho que no son útiles para el organismo.
Sin embargo, el hígado tiene otras funciones importantes, que incluyen:
– produce bilis, que ayuda a transportar los desechos de alimentos y a descomponer las grasas en el intestino delgado.
– produce colesterol y proteínas específicas que ayudan a transportar las grasas en el cuerpo.
– limpia la sangre de drogas y otras toxinas.
-regula la coagulación sanguínea.
– elimina las bacterias de la sangre y produce factores inmunológicos que ayudan a combatir las infecciones.
La enfermedad del hígado graso no alcohólico se conoce como el «asesino silencioso» porque quienes la padecen no experimentan ningún síntoma hasta que la enfermedad progresa y requiere un trasplante de hígado.
El peor alimento para el hígado.
Los expertos señalan que ningún alimento está prohibido, pero para preservar un hígado sano es recomendable prestar atención a lo que se come y limitar el consumo de los siguientes 4 productos:
1. comida frita
El pollo frito y las patatas fritas son alimentos pecaminosos porque son ricos en grasas saturadas.
Se ha demostrado que comer demasiadas grasas saturadas aumenta la cantidad de grasa en el hígado y, en última instancia, provoca cirrosis. Según las Guías Alimentarias para Estadounidenses 2020-2025 recomiendan que la grasa saturada sea inferior al 10%. del total de calorías diarias.
Así que no es necesario que renuncie por completo a los alimentos fritos, pero vale la pena probar alternativas más saludables. Por ejemplo, hornear patatas.
2. Carne procesada
El salami, el tocino y las salchichas también tienen un alto contenido de grasas saturadas. Los estudios han demostrado que las carnes rojas y procesadas pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Si no puedes renunciar a la carne procesada, cómela con moderación y elige carne magra cuando sea posible.
3. Refrescos azucarados
El azúcar añadido casi no aporta nutrientes al cuerpo. El exceso de azúcar puede convertirse en grasa en el hígado, lo que evidentemente es perjudicial.
Probablemente hayas oído alardear de que los dulces «no van al cuerpo». Según las investigaciones, ni siquiera las personas delgadas están protegidas contra la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Según las pautas dietéticas, los azúcares añadidos no deben representar más del 10%. de calorías totales. Por eso, no conviene exagerar con las bebidas dulces.
4. Alcohol
Sí, no es comida. Pero la enfermedad hepática inducida por el alcohol es el resultado de años de abuso de alcohol. Como resultado, se produce una inflamación en el hígado, que puede provocar cambios irreversibles: cirrosis hepática.
Si consumes alcohol, hazlo con moderación. Las Guías Alimentarias definen el consumo moderado de alcohol como: no más de 1 unidad de alcohol por día para las mujeres y 2 unidades de alcohol por día para los hombres.
¿Cómo calcular correctamente estas unidades? Es muy sencillo: en cada botella de alcohol se indica su concentración en porcentaje, indicando la cantidad de alcohol puro en el volumen total (vol). Para calcular cuántas unidades de alcohol hay en una botella, simplemente multiplica estos porcentajes por el volumen total. Por ejemplo, si queremos saber cuántas unidades de alcohol hay en una botella de medio litro de cerveza con graduación estándar (5,2%), multiplicamos 0,5 litros por 5,2 y obtenemos 2,6 unidades de alcohol.
Qué incluir en tu dieta
Afortunadamente, existen alimentos que son de gran ayuda para prevenir enfermedades hepáticas.
1. aceite de oliva
El aceite de oliva contiene «grasas saludables» que se asocian con menos grasa en el hígado.
Los científicos dicen que el aceite de oliva virgen extra tiene efectos antiinflamatorios y también protege contra la resistencia a la insulina.
El aceite de oliva también es elogiado por sus efectos sobre la salud humana en general. Una revisión de una investigación publicada en el International Journal of Molecular Sciences sugiere que el aceite de oliva puede reducir la presión arterial y tener propiedades anticancerígenas.
2. salmón
El salmón es rico en ácidos grasos omega-3, grasas buenas para el cerebro, la piel y el corazón.
También se ha descubierto que los ácidos grasos omega-3 ayudan a reducir la inflamación que se produce en la enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Según las investigaciones, los ácidos grasos omega-3 pueden mejorar los niveles sanguíneos de colesterol total, triglicéridos y HDL (colesterol bueno), además de tener un efecto positivo sobre la masa corporal.
Se recomienda limitar el consumo de pescados grasos como el salmón o el atún a unas pocas veces por semana.
3. bayas
en 2023 Según un estudio publicado en la revista Current Medicinal Chemistry, un tipo de antioxidante llamado polifenoles puede ayudar a tratar la enfermedad del hígado graso no alcohólico al promover la descomposición de los ácidos grasos y controlar mejor la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo y la inflamación.
Muchos polifenoles se encuentran en las bayas, incluidas las fresas, los arándanos y las frambuesas.
¿Cuáles son las conclusiones?
Una paleta de colores en un plato es útil. Una gran variedad de frutas y verduras, un alto contenido de fibra, grasas saludables, fuentes de proteínas magras y productos lácteos ricos en calcio deberían ayudar a mantener un hígado sano.
Si bebes alcohol, bebe con moderación, come menos fritos, carnes procesadas y evita los azúcares añadidos.
Corchete «Comer bien» abajo.
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