Sobrevivir a los mensajes de odio | La responsabilidad de quienes permiten la difusión de contenidos transfóbicos – 2024-07-29 03:01:00

2024-07-29 03:01:00

La semana pasada os hablé de la cantidad de columnas que escribo sobre transfobia cada año. Creo que en 2024 batiré mi récord. La afirmación de que la violencia contra nuestras identidades disminuirá está lejos: hoy la televisión se ha convertido en un foco de atención a la hora de difundir mensajes de odio.

Debo confesar que, en esta ocasión, mi indignación es mayor. Hace unos días, en realidad Sobreviviente: Expedición Robinson, un participante del programa tuvo la tarea de difundir un nuevo mensaje de odio trans ante la cámara. Lo explicó sin sonrojarse ni darse cuenta de que podría decir algo dañino. Sus declaraciones no sólo nos remontan 25 años atrás, sino que revelan un prejuicio consolidado sobre nuestra identidad. Un dato importante a mencionar es que Malvina, la participante en cuestión, tiene un puesto de directora en una escuela rural. Parece que la ESI, que es obligatoria por ley en todos los colegios de nuestro país, no se implementa en sus instituciones. Pero centrarse sólo en ella sería restar importancia a la gravedad de una cuestión mucho más profunda de lo que uno imagina.

“Isla Desierta” no logra captar la atención del público ni a través de los desafíos de la supervivencia ni a través de las capacidades físicas e intelectuales, por lo que se centra en denunciar las miserias humanas, desenmascararlas y amplificar los mensajes de odio utilizados para hacer ratings. Desde los inicios de Gran Hermano se viene discutiendo la responsabilidad de Telefé a la hora de instalar contenidos polémicos en sus pantallas. Con la excusa de que es un reality show, se lavan las manos alegando que los participantes no son ejemplo de nada, simplemente están ahí viviendo esta realidad las 24 horas del día.

¿Con este supuesto todo está permitido? ¿O seguirían la línea machista y transfóbica consecuente con el gobierno nacional? Para mí está claro que la estrategia de los realizadores tiene un objetivo claro y los hilos son muy visibles. Cada vez los mensajes son más virulentos y dañinos. ¿Seguirán mintiéndonos sobre la falta de interferencia de contenidos? Se burlan de los espectadores: dicen que es una isla desierta y que al fondo se ve una moto; Dicen que es un reality show de supervivencia y esencialmente es un documental sobre la dramática realidad en la que vivimos.

Los productores, desesperados por los ratings, intentan generar polémica, promover la violencia, mostrar morbo y difundir mensajes de odio servidos en bandeja. Se nota en la redacción y en los cortes de programas que eligen promocionar y publicar en su gran máquina de difusión, para la que no importan las personas y menos la inclusión.

No traen a una persona trans para visibilizar la diversidad humana: la colocan allí como un fenómeno para denunciar la violencia y los prejuicios de una sociedad que está al límite de toda tolerancia y necesita cualquier excusa para salir a odiar y discriminar. Atrás se ha quedado el canal familiar, con programas de contenidos blancos y figuras inalcanzables. Hoy la violencia y el discurso de odio están a la orden del día.

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