París – Cinco de ellos remaron, de los cuatro remaron. Giacomo Gentili, Luca Rambaldi, Luca Chiumento y Andrea Panizza con los remos en la mano, el corazón enloquecido, la mente y el maestro de remo manteniendo el tiempo y el ritmo, los holandeses volando por delante y los polacos persiguiéndote fila tras fila. Y en este infierno de sudor, sol, nubes, agua y cielo, la conciencia de que tienes que traer esa medalla a casa para ti, para tus compañeros y para él, el quinto, que ya no está pero desde ese mismo día siempre está ahí contigo, contigo, con ellos.
Si al escritor se le hizo un nudo en la garganta el recuerdo de Filippo Mondelli, el joven remero de Como, miembro de este mismo equipo campeón del mundo en 2018 y que falleció de un osteosarcoma en 2021 con sólo 26 años, en el momento en que aquel barco cruzó su meta plateada, pues ese mismo recuerdo se convirtió en lágrimas y mirada hacia arriba para aquellos muchachos que el duro pan del remo transformó en hombres y campeones. Porque en una tripulación de ese tipo, la vida y el remo están indisolublemente entrelazados, convirtiéndose casi en el armazón mismo del barco, el cuerpo y el alma de esa proa impulsada a reconectar historia y memoria.
Esto es lo que hicieron esos cuatro (perdón, cinco) niños en la cuenca de Vaire sur Marne, con sus remo, sus abrazos de alegría. De alegría y emoción, cuando intercambiaron ese mismo abrazo unas horas más tarde y con la medalla al cuello, en Casa Italia, en el corazón del Bois de Boulogne, con los padres de Filippo Mondelli. Porque si hubieran venido a París sólo para intercambiar esto, un abrazo ya habría sido suficiente; pero ese seguramente otro y aún más, como sea que termine, se lo dedicarán a su Elisa, la hermana de Filippo, también azul y que compite en el octavo femenino.
Remo, abrazos que cuenten pedazos de la vida, de nuestra vida, para recordarnos que todo debe tener un sentido, merezco que tenga un sentido y dirección. Y entonces el último abrazo de esta historia de emociones, plata, alegría, recuerdo, melancolía sorprendió a quien te la contó.
Del Sena al Naviglio
Porque sucede que hace tres años, en Cernusco sul Naviglio, en una maravillosa velada de deporte y cariño, charlamos con Valentina Rodini y Federica Cesarini, recién salidas de la legendaria medalla de oro conquistada en Tokio2021 en el doble scull ligero. Y que un poco más lejos estaba el novio de Federica, que no era nadie más y es el propio Luca Chiumento, luchando entonces con la difícil gestión del recuerdo del amargo quinto puesto conseguido en Japón y por tanto iluminado por el oro de su compañero.
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2024-08-04 01:49:05

