Misión ampliada y pruebas en curso
Astronautas Butch Wilmore y Sunita Williams Los astronautas están a bordo de la ISS desde principios de junio, y su misión está prevista inicialmente para ocho días, pero podría extenderse más allá de los ocho meses. Las pruebas están en curso y Boeing confía en su nave espacial, mientras que la NASA sigue dividida. Se espera una decisión la próxima semana.
Esta misión marca el primer lanzamiento tripulado de Boeing después de problemas previos con Starliners vacíos, incluidos problemas de software. Incluso antes del lanzamiento de Wilmore y Williams el 5 de junio, su cápsula experimentó una pequeña fuga de helio, considerada estable y aislada. Sin embargo, a medida que Starliner se acercaba a la estación espacial, se produjeron fugas adicionales y fallas en los propulsores. Si bien la cápsula se acopló con éxito y cuatro propulsores finalmente funcionaron, la causa raíz de las fallas aún no está clara. Los propulsores son cruciales para la combustión de desorbitación de la cápsula, y cualquier falla adicional podría poner en peligro la seguridad de la tripulación.
Plan de contingencia de la NASA
La NASA enfatiza que Wilmore y Williams no están varados, sino a salvo en la estación espacial, con la Starliner disponible como bote salvavidas en caso de emergencia. Si la NASA opta por un regreso de SpaceX, la Starliner se separaría para liberar un espacio de acoplamiento para una nueva cápsula Dragon. Wilmore y Williams tendrían que esperar hasta febrero para su regreso, ya que las misiones a la estación espacial suelen durar al menos seis meses.
Experiencias pasadas y perspectiva estratégica
La NASA ya se ha enfrentado a situaciones similares en el pasado. El astronauta Frank Rubio y sus compañeros de tripulación rusos prolongaron su estancia debido a una fuga en la cápsula Soyuz. Wilmore y Williams, ambos astronautas experimentados, se han adaptado a la misión prolongada y han recibido suministros adicionales recientemente.
Según los informes, la estrategia de la NASA incluye el uso de Boeing y SpaceX para el transporte de la tripulación a la ISS, lo que proporciona redundancia y seguridad. A pesar de los contratiempos, la NASA sigue comprometida con el uso de Starliners junto con Dragons para misiones tripuladas hasta que la ISS se retire en 2030. Boeing, a pesar de enfrentarse a retrasos y costes superiores a los 1.000 millones de dólares, mantiene la confianza en las capacidades de Starliner.
La decisión sobre el plan de regreso se tomará en función de las evaluaciones en curso y la necesidad de garantizar la seguridad de los astronautas.
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