2024-08-25 03:01:00
“Aquí estoy, afinando la guitarra”. Esto es lo que estás haciendo Juan “Tata” Cedrón, en el momento de la interferencia Página/12, cualquier martes por la tarde. «Y sí, me paso todo el día con la viola en la mano y cantando… mi mujer sube a la habitación de arriba, y mi hija también», estalla en carcajadas el músico. Por supuesto, no es difícil creerle. Déjalo reír, porque es absolutamente agradable, simpático y carismático. Y que juegue en cualquier momento y en cualquier lugar, porque de hecho eso es lo que hace desde pequeño.
“Cuando era niño tenía 13, 14 años, trabajaba en una fábrica de cerámica y recuerdo que el jefe, un químico, siempre me decía «¡Ven acá que te mando a Colón, tú!» “¡Pasé el día cantando!” vuelve a reír. “Y cómo será, ahora tengo una canción realmente ruda, realmente Lunfarda, de Julián Centya, que es exactamente eso: ‘Desde que me voy / de la mañana a la mañana / caaaanto’”, «Nanny», canta, encaramado “La Musa Maleva”, pieza de Centeya e Litto Nebbia, que puebla su repertorio actual.
El diálogo se desarrolla en los días previos a la doble función que Cedrón ofrecerá al Teatro Catalinas del Sur desde la boca (Benito Pérez Galdós 93). El primero, cuyas 250 entradas ya están agotadas, será éste domingo 25 de agosto a las 19.30 horas Y el segundo, aún con plazas disponibles, el próximo domingo 1 de septiembre, al mismo tiempo y en el mismo lugar. Como otros que vendrán (viernes 6 de septiembre en el Teatro de Roma de Avellaneda de Sarmiento 109; y domingo 15 Hasta Trilce, Maza 177), la doble función en la región xeneize no solo pretende celebrarla 85 años de vida –nació en Saavedra, el 28 de junio de 1939–, sino también el seis décadas que toca la guitarra, compone y canta, si tomamos como año cero 1964, cuando fundó, junto al violinista, el Trío –luego Cuarteto- Cedrón Miguel Praiño, y el bandoneonista César Stroscio, músicos que produjeron el álbum debut, bajo el nombre Madrugada.
Semejante aniversario, dado su profuso contenido estético, no podía tener otro título que el que finalmente eligió: Canciones criollas. «Es un nombre que él también usó Nelly Omar, porque ella, como yo, quería decir que no sólo cantaba tangos, sino también milongas y palos. Bueno, yo también hago más o menos lo mismo. Si bien es cierto que puedo tocar mis canciones como tangos cuadrados, en general decido hacerlos medio arpegiados, qué sé yo, y además de los tangos hago milongas, hago algunas impresiones, y todo adobado con un salsa cedroniana», sostiene la «Niñera».
Vayamos al grano con el repertorio. Además de “La Maleva Musa” centenario mencionado anteriormente, lo que el cantante, compositor y guitarrista se propone hacer con el guitarrista Daniele Frascoli Se trata de un puñado de canciones que van directo al corazón de los suburbios, a las fronteras cambiantes entre el campo profundo y la ciudad, o a puertos lejanos. “El viajero perdido”, por ejemplo, joya del implacable tándem formado por Héctor Pedro Blomberg y el “negro” Enrique Maciel, en los años 20, que interpretó primero Ignacio Corsini, y luego Edmundo Rivero. Naturalmente, al nombrarla, “Tata” no pierde la oportunidad de cantarlo: “Tu pañuelo blanco me da su perfume / tu nombre, María, me da su canto / Tus ojos reflejan la luz de otro cielo / Te llevaré”. en el barco desde mi corazón.
Las joyas también se incluyen en los planes del guitarrista “Cabeza negra” –música de Agustín Bardi, letra de Atilio Supparo-; un bello poema que Homero Manzi escribió en 1940, y que Cedrón musicalizó varios años después (“Palabras sin importancia”), y el emblemático “Monte Criollo”, también de Manzi, pero con música de Francisco Pracánico, que había sido publicada en la película del mismo nombre, en mayo de 1935. “Hago un lío con esta canción, porque estoy versos muy raros los que allí compuso Homero. Suelo fantasear mucho y, bueno, en este caso me inventé un discurso para explicar cómo hicieron ese tango con Pracánico, a quien Tuñón menciona en ‘Los Ladrones'».
-Los ladrones que escucharán un tango Pracánico… ¡qué apellido!
-Terrible, sí. Hay un tejido tan grande y, desde que viví todo esto, tengo el don de escarbar para que salgan cosas. Además, suelo preguntar a la gente si saben quién es Pracanico y nadie lo sabe. Viejo, ¡Hizo “Corrientes y Esmeralda”, con Celedonio Flores! También hizo “Si salva el pibe”, nuevamente con Celedonio, y varios temas que grabó Gardel. lo que pasa es esto Era peronista y después del 55 ya no jugaba. Tenía 60 años, cincuenta y tantos, y ese chico desapareció.
Otra parte del concierto en Catalinas, cuya apertura correrá a cargo del cantante Giulietta Laso y el guitarrista Leandro Angeli, estará dado por la ejecución de nuevos temas, que Cedrón compuso junto a un poeta, titiritero y actor de San Martín de Los Andes, llamado Rafael Urretabizkaya. Entre ellos, un pequeño vals titulado “The Puppet Board”. “Qué bueno que Julieta empiece el recital. Resulta que la chica llamó para saludarme el día de mi cumpleaños, luego me dijo que era fan mía y que quería tocar esa noche», cuenta el músico, que también está trabajando en la grabación de un nuevo álbum, junto al guitarrista Alejo de los Reyes, basado en la obra del poeta uruguayo Osiris Rodríguez Castillos.
En cierto momento del discurso -porque Tata va y viene, es elíptico- retoma sus impresiones de “La musa maleva”, de Centeya. Quiere cantarlo todo. Se le ocurre. Y lo canta. Completa la frase iniciada unos minutos antes. “Desde que voy a Cheno en la mañana canto / Ella me da el vino con el que me meto / Con ella invento tonterías / Y qué me importa que en vivir / Viene la vecina y te hace soñar / El chico de enfrente se va la calle él iría y dejaría que te chantajearan / Y lo que un día te hizo creer que eras dueño de un mundo / De pronto se derrumba.
«Un poeta con polenta fue Centeya, a quien», recuerda, tras la interpretación paso a paso, «lo conocí allá por el 68. Fuimos al Bar Ramos de la calle Corrientes. También paró en un bar que se llamaba La Diagonal, y te dije, en lugar de «nos vemos mañana en el Ramos», «te veo mañana en el Ramos», te dije (risas). La verdad es que es muy lindo guardar las canciones de Centeya, porque lo vi, lo supe y lo canto… esta es la transición generacional ¿Bien? Porque sí, es bonito que haya cosas nuevas, pero también es bonito recuperar el propio lenguaje, el de siempre, el de tus padres, el de lo que cantabas, el de los músicos y poetas que admirabas.
-Con 85 años de vida, y 60 de música, si tienes algo que decir, evocar y cantar…
-Claro… digamos por ejemplo que comencé a cantar y tocar en un año muy particular como el 64, rodeado de gente de teatro como Tito Cossa, Lizarraga o Mauricio Kartun; actores como Alcón y Alterio… Conviví con ellos, prácticamente. Incluso con Piglia, con Briante, con Gelman, con Paco Urondo, con David Viñas, con Cristina Banegas, que debe pensar como yo, porque la conocí en el 62, y vivíamos en ese contexto. Luego los músicos, ¿no? Hay muchos de ellos melódicoporque entre otras cosas mantengo la melodía que siempre he tenido, desde que escuchaba la radio cuando era niño, en una época en la que era muy buena. Habrán escuchado, no sé, La Tropilla de Huachi Pampa, Los Hermanos Ábalos, Los Chalchaleros, Eduardo Falú, en el folklore; En el tango estaban Di Sarli, Fresedo, Pugliese, D’Arienzo, Troilo, Gardel-Razzano, Magaldi, Corsini, todo eso lo absorbimos en los años cuarenta, en vivo o por la radio, en el caso de los que ya no estaban. Luego en los años sesenta vino Di Tella y esas cosas que todo el mundo habla y yo qué sé, pero la verdad es que fueron cuatro Di Tellas. Estaba Minujín, que cogía un globo lleno de pintura y lo tiraba contra un colchón, y cosas así, pero en ese mismo momento, en cambio, estaban Piazzolla, Di Sarli, Rovira, Ramón Ayala… debe decirse.
-¿Por qué tenemos que decir esto? ¿No se dice eso?
-Así que lo repito, en cualquier caso, porque venimos de esa gente, y todo eso aflora en las canciones que estamos haciendo con Frascoli. De hecho, en los conciertos de Catalinas de La Boca Kartun vendrá a contar algunas cosas de esos momentos, mientras hacía canciones, algo así pago entre piezas musicales y letras.
-También tocarás en Hasta Trilce y aquí surge un caso triste, la muerte inesperada de Tomás Bradley, dueño del local y director de la orquesta La Lija.
-Tomás, sí… fue terrible lo que le pasó a ese niño, qué dolor sentimos todos. Era un chico extraordinario en todos los sentidos. Ideológicamente bueno y profundo. Incluso en la literatura, en la música, en la composición, en las cosas que escribía para ese grupo que armaba, y era una cosa rara, porque no era como Quilapayún y esos grupos. Más bien había una mezcla en ese grupo tan lindo, latinoamericano pero también muy criollo. Tomás era un campesino, medio gaucho, un muchacho extraordinario, muy querido.
-60 años no es joven ni siquiera en lo físico, Tata. ¿Cómo estás con tu voz, con tus ganas?
-Mi voz es muy buena y quiero cantar. Solo tengo un problemita en la mano, porque me operaron que no salió muy bien, y me pica un poco por las noches, pero no tengo problema para jugar. Estoy bien. Y también la voz, bueno, muy buena, como dije, porque la estudié y trabajé mucho, nunca lo digo, pero estoy bien entrenada con la respiración y el posicionamiento de la voz. También aclaro mucho, pero no de forma educada… No siempre canto de la misma manera, digamos. No grito tanto, intento matizar las cosas, decirlas más al alma, al oído, a la piel… en fin, siento perdery estoy cantando bien. Ojo, No es alardear sino experiencia. También aprovecharé esta oportunidad para decir esto, porque creo que los niños pequeños necesitan escuchar esto y acelerar un poco la experiencia.
-¿Pero es sólo una cuestión de experiencia? ¿No te influyen las ganas, el siempre buen humor que tienes o el ánimo para llegar a los 85?
-¿No dije que me paso el día cantando? (risas) Yo también estoy deseando que llegue, por supuesto. Estoy muy feliz y he trabajado mucho este año.
-No es poca cosa en este contexto nacional, sobre todo en lo que respecta a la música, la cultura nacional y popular, de la que hablaba hace unas palabras.
-Es precisamente en estos momentos que lo mejor es estar en el espíritu, unirnos, para que podamos estar juntos. Como dijo Kartun en un informe en un momento similar a este, En la cultura hay que encontrarse, para guardar toda la memoria que tengamos. Como si hubiera guerra, cuida a la familia, cuida a los primos, cuida a los niños, cuida a las gallinas. Cuidarnos y estar juntos, precisamente para no caer en esta locura.
