2024-08-29 09:25:07
Este año, las enfermedades respiratorias parecen tardar más en desaparecer. Desde mayo de este año los consultorios médicos han registrado un aumento significativo de consultas relacionadas con este tipo de padecimientos y el fenómeno no se limita a una región en particular, sino que se ha observado en varias provincias del país. Desde mayo, ha habido varios picos de infecciones respiratorias, particularmente influenza A, virus respiratorio sincitial y otros virus respiratorios, y un aumento notable de pacientes con síntomas prolongados, como tos y mocos persistentes, que pueden durar hasta un mes o más. más. Así lo informa la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) en un comunicado de prensa.
¿Por qué la tos dura tanto? La tos persistente después de una infección viral es común y puede deberse a irritación de las vías respiratorias o inflamación de los bronquios. En la mayoría de los casos desaparece por sí solo con el tiempo, pero si persiste o se acompaña de otros síntomas como fiebre, dificultad para respirar o pérdida de peso, es importante acudir al médico, explicó el médico. Laura Pulidode la AAMR.
“La tos y la mucosidad prolongadas no suelen ser indicativos de una afección grave; Sí, es importante acudir al médico para recibir un tratamiento que pueda aliviar estos síntomas. «Los medicamentos adecuados pueden ayudar a reducir la inflamación de las vías respiratorias y acelerar el proceso de recuperación, evitando molestias prolongadas que pueden afectar la calidad de vida de los pacientes», añadió.
Uno de los factores que contribuye a este fenómeno es la baja tasa de vacunación. Mucha gente no ha sido vacunada, lo que facilita una mayor circulación de virus. Esta situación se agrava en espacios cerrados, como las salas de espera de los centros médicos, donde pacientes con diferentes niveles de inmunidad se exponen entre sí sin medidas de protección adecuadas, como el uso de mascarillas.
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Además de la vacunación, la prevención sigue siendo fundamental. El uso de mascarillas en pacientes con síntomas respiratorios es una medida sencilla pero eficaz para prevenir la propagación de enfermedades. La pandemia nos ha enseñado la importancia de estas prácticas, pero parece que algunos de nosotros hemos olvidado rápidamente estas lecciones. Se recomienda que vuelva a implementar estas precauciones para controlar la situación.
¿Por qué duran más?
• Por qué hay nuevas variantes: La evolución de los virus respiratorios puede generar cepas más agresivas o provocar síntomas más duraderos.
• Baja inmunidad: La disminución de las tasas de vacunación y la menor exposición a los virus durante la pandemia pueden haber debilitado nuestro sistema inmunológico.
• Coinfecciones: Muchas personas pueden contraer varios virus al mismo tiempo, lo que complica la recuperación y prolonga los síntomas.
• Inflamación crónica: Algunas infecciones virales pueden desencadenar procesos inflamatorios que persisten incluso después de la desaparición del virus.
¿Te hace daño el frío?
Aunque los resfriados no son los culpables directos de los resfriados y la gripe, juegan un papel importante. Cuando hace frío tendemos a quedarnos en casa, lo que facilita la transmisión de virus. Además, el aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias, haciéndolas más vulnerables a las infecciones. Por otro lado, hay virus que son más estacionales que otros, como por ejemplo la gripe, que provoca la gripe. Aunque la situación ha cambiado algo desde la pandemia, el pico de la temporada de gripe tradicionalmente cae entre mayo y agosto.
Recuperación
El tiempo para recuperarse de una infección respiratoria varía. Los resfriados y la gripe suelen mejorar en aproximadamente una semana. La neumonía puede durar de una semana a 10 días. Las personas mayores o con otras enfermedades pueden tardar más. La tos después de una infección puede durar hasta ocho semanas. Es importante prestar atención a estos signos que pueden indicar la necesidad de acudir al médico: tos que dura más de ocho semanas, sibilancias, ronquidos fuertes, dificultad para respirar, fiebre, pérdida de peso, sudores nocturnos.
