El estudio encontró que las personas con ingresos más bajos suelen vivir en hogares superpoblados y mal ventilados, donde es imposible escapar del calor.
Además, algunas personas tienden a tener dificultades para acceder a una atención sanitaria adecuada, lo que las hace más propensas a sufrir enfermedades que pueden verse agravadas por el calor extremo. Otros, en cambio, trabajan en sectores como la agricultura y la construcción, donde están expuestos regularmente a altas temperaturas.
El estudio también revela que incluso cuando hay aire acondicionado disponible, es poco probable que las personas con ingresos más bajos puedan permitírselo. A principios de este año, por ejemplo, Save the Children advirtió que uno de cada tres niños en España no lograba refrescarse en casa, y dijo que esto podría tener un impacto “extremadamente negativo” en la salud física y mental de más de dos millones de niños.
Los ingresos más bajos también significan a menudo que las personas tienen menos influencia sobre el lugar donde viven, por lo que tienden a vivir en áreas dominadas por asfalto, menos árboles y espacios verdes, dice Albie Duarte Rocha, investigador de la Universidad Técnica de Berlín.
Las olas de calor en todo el continente europeo se han vuelto más calientes, más largas y más frecuentes en los últimos años, y 2023 se convertirá en el año más caluroso jamás registrado. Los científicos predicen que su lugar pronto será ocupado en 2024.
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2024-09-03 21:05:07
