Las cantantes Sara Saka y Unekka actuaron en el anfiteatro Wiza, de la Fundação Arte e Cultura, en la isla de Luanda, en una glamurosa noche de amor, en un concierto que tuvo como objetivo celebrar el Día de San Valentín.
El objetivo, según los artistas, era ofrecer una noche donde la gente pudiera sentir el valor del amor entre sí y especialmente entre las parejas.
“El balance es positivo. Apareció gente que no esperaba. Logramos conseguir lo que queríamos. Canté como quería y logré dejar la imagen de alguien que puede encantar a la gente con canciones propias y/o no escritas por ellos», dijo Sara Saka, quien cree que tiene la capacidad de ser una excelente artista y poder rockear, encantar al público y dominar el escenario.
El compositor también cree que el amor está muriendo porque, dijo, la gente tiende a volverse egoísta. “Se puede recuperar el amor y una de las formas que Unekka y yo hemos encontrado es a través de la música, a través de la unión en las cosas más simples de la vida”, dijo Sara Saka, quien espera grabar sus canciones y lanzarlas ahora en plataformas digitales.
A la cantante Unekka también le gustó la actuación. Según la mujer de arte, el balance es positivo y «los resultados nos exigen hacerlo mejor en futuros conciertos».
“Queríamos demostrar el valor del amor, del trabajo en equipo, basado en el respeto”, dijo, subrayando que la compasión entre las personas tiende a disminuir cada vez más y que la cultura es la manera de reavivarla.
“Las mujeres somos más emocionales”
Wilson Mateus, alias Wipax Mustang, y Natacha Muindi, Nayscare, son una pareja de jóvenes que utilizan su talento -bailarines de hip hop- para fortalecer el amor que los une.
Se retaron a realizar un concierto con ritmo acústico, pero el resultado se dejó sentir en la respuesta del público, que no dejó de aplaudirlos.
Nayscare dijo que estaba satisfecha con el resultado. “El público no esperaba estar bailando hip hop en una actividad con música en vivo”, dijo.
Wipax Mustang dijo que era la segunda vez que actuaba con una banda y con un ritmo acústico. Para él, bailar con su esposa facilita el proceso, aunque, continuó, en caso de discusiones, las mujeres son más emocionales. “Pero al final lo logramos y nos llevamos muy bien”, concluyó.
