En las zonas de Ogliastra, Barbagia di Ollolai y Barbagia di Seulo en Cerdeña existe una «zona azul», un lugar donde la gente normalmente vive mucho más tiempo. El experto en longevidad Giovanni Mario Pes y sus colegas han descubierto que los residentes mayores y más productivos que viven hasta los 100 años no son casos excepcionales, sino más bien la norma.
Si bien la genética influye en la longevidad, sólo representa entre el 20 y el 25 % de la diferencia en la esperanza de vida. El resto depende del estilo de vida y hábitos en los que podamos influir. Aquí hay cuatro hábitos fundamentales de los sardos que les ayudan a vivir más tiempo:
1. Un día naturalmente activo
Los residentes de la «zona azul» no tienen que preocuparse por hacer ejercicio por la mañana y luego estar sentados todo el día. En cambio, se mueven constantemente de forma natural durante el día mientras realizan actividades domésticas o laborales normales.
El terreno montañoso de Cerdeña ofrece numerosas oportunidades para realizar actividad física que mejora el sistema cardiovascular y fortalece los músculos sin necesidad de máquinas. Pastorear, trabajar en el jardín, caminar o recoger hierbas y setas silvestres mantienen el cuerpo y la mente en buenas condiciones.
2. Comidas frescas y caseras
En Cerdeña difícilmente encontrarás personas mayores comiendo comida rápida mientras conducen. Los residentes locales prefieren platos frescos de temporada elaborados con ingredientes locales, que preparan en sus propias cocinas. Esta forma tradicional de comer tiene un efecto positivo en su salud y bienestar.
no lo descuides
A los países ricos no les preocupan tanto los hospitales o las escuelas sino la vivienda asequible
Obtienen la mayor parte de sus proteínas de legumbres como los frijoles, que son ricas en fibra y otros nutrientes importantes. Sólo comen carne cuatro o cinco veces al mes. La base de sus comidas son productos caseros sin conservantes añadidos, como el pan o la pasta casera.
3. Actividad social y relaciones sólidas.
Los sardos de mayor edad muestran altos niveles de bienestar psicológico y bajos síntomas de depresión, en parte debido a su resiliencia y sus fuertes vínculos sociales. Los residentes no están aislados, desempeñan un papel importante dentro de las familias y comunidades.
Las actividades compartidas, las ceremonias religiosas, la jardinería o simplemente largas conversaciones con amigos y una dosis de risas ayudan a fortalecer estas relaciones y reducir el estrés.
4. Un sentido de espiritualidad
Los sardos mayores suelen ser religiosos. Las investigaciones muestran que la oración y la espiritualidad pueden contribuir a la satisfacción con la vida en la vejez. Además, la interacción social asociada con las ceremonias religiosas contribuye a una perspectiva positiva de la vida.
