Portugal se enfrentó a un devastador incendio forestal, lo que lo obligó a movilizar ayuda internacional en medio de un cambio climático cada vez más severo.
Aunque el gobierno ha movilizado todos los recursos, la situación aún no está completamente bajo control y Portugal ha recibido apoyo de equipos de rescate internacionales.

Este año, Portugal esperaba evitar una violenta temporada de incendios forestales, pero la realidad fue todo lo contrario. El fuego se extendió más rápido y con más fuerza que en años anteriores.

Esta primavera y principios del verano trajeron fuertes lluvias, lo que hizo que los expertos en clima se sintieran optimistas sobre la capacidad de limitar los incendios forestales. Sin embargo, esas esperanzadoras predicciones no se hicieron realidad.

Actualmente hay más de 140 incendios en todo el país, lo que ha obligado a las autoridades a evacuar a los residentes de muchas zonas rurales. Las provincias del norte y centro de Portugal fueron las más afectadas.

Lamentablemente, al menos dos personas murieron y decenas más resultaron heridas en estos incendios.

El feroz incendio también obligó a las autoridades a cerrar la carretera principal que conecta la capital, Lisboa, y la segunda ciudad más grande, Oporto, provocando serios obstáculos a los viajes y a los esfuerzos de socorro.

Para hacer frente al desastre se desplegaron unas 3.000 personas y 900 equipos especializados, incluidos aviones de extinción de incendios. Además, también se movilizaron ocho aviones y equipos de rescate de Francia, Grecia, Italia y España para ayudar a Portugal en la lucha contra el incendio.

Los incendios forestales no son sólo un problema para Portugal, sino también una llamada de atención para todo el mundo sobre el cambio climático. No se puede ignorar el aumento de los desastres naturales.

El clima extremo, los veranos largos y las sequías son manifestaciones claras del cambio climático global que todos debemos abordar antes de que sea demasiado tarde.
