Los combatientes de Hezbollah, heridos en ataques a sus radios y buscapersonas presuntamente llevados a cabo por Israel, se dirigieron a la tumba del Imam Ali Reza en Mashhad, Irán.
En las noticias iraníes aparecieron vídeos de miembros de Hezbollah heridos.
Activistas de Hezbolá, afectados por el ataque a buscapersonas y walkie-talkies atribuido a Israel, fueron a visitar la tumba del imán Ali Reza en Mashhad, Irán. Esto es lo que parece @OmerShahar123 pic.twitter.com/9taPwVVuJ1
— roi kais • Roi Kays • Roi Kays (@kaisos1987) 8 de octubre de 2024
Anteriormente, Kursor informó que el Washington Post publicó una investigación que afirmaba que el Mossad israelí llevó a cabo una de las operaciones más complejas y exitosas contra Hezbollah. Para ello utilizaron artefactos explosivos ocultos incrustados en radios y otros dispositivos de comunicaciones que la organización terrorista consideraba seguros. Esta operación duró nueve años y provocó la muerte o heridas a aproximadamente 3.000 combatientes y comandantes de Hezbollah.
Según las fuentes, la primera fase de esta operación comenzó en 2015, cuando las agencias de inteligencia israelíes introdujeron estaciones de radio falsas en el Líbano. Estos dispositivos parecían medios de comunicación normales de Hezbollah, pero en realidad contenían baterías poderosas, explosivos ocultos y sistemas para monitorear las comunicaciones internas de la organización. Durante mucho tiempo, el Mossad se limitó a escuchar las comunicaciones de Hezbolá sin activar artefactos explosivos.
Un momento clave ocurrió en 2023, cuando Hezbollah comenzó a comprar dispositivos de rastreo a la empresa taiwanesa Apollo. Como descubrieron los investigadores, la oferta provino de un agente del Mossad que actuaba bajo la apariencia de un comerciante que se había ganado la confianza de Hezbolá. Los dispositivos aparentemente a prueba de manipulaciones resultaron ser trampas que contenían mecanismos explosivos ocultos que eran indetectables incluso con pruebas cuidadosas.
Según el Washington Post, la ingeniería detrás de los dispositivos hizo que los mecanismos explosivos pasaran tan desapercibidos que Hezbollah no pudo detectar la amenaza a pesar de sus esfuerzos. Para desencadenar las explosiones se requirieron ciertas acciones, como presionar dos botones para descifrar un mensaje, lo que aseguraba que los militantes tuvieran el dispositivo en sus manos en el momento de la explosión.
El 17 de septiembre de 2024, bajo la dirección del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la carga se activó de forma remota. La enorme explosión hirió y mató a miles de combatientes de Hezbolá en el frente. Es posible que entre las víctimas hubiera civiles, pero aún no se ha revelado el número exacto de víctimas.
La investigación también destaca que ha habido discusiones activas entre los líderes israelíes sobre la viabilidad de esta operación. Algunos altos funcionarios han expresado preocupación por una posible escalada del conflicto y consecuencias negativas para Israel. Sin embargo, a pesar de estas advertencias, Netanyahu aprobó la operación pocos días antes de que se llevara a cabo.
El Washington Post añade que Estados Unidos, como principal aliado de Israel, no estaba al tanto de la inminente operación y no participó en la discusión de sus consecuencias.
