Sutilmente, el PP ha ido suavizando la propuesta que Alberto Núñez Feijóo había lanzado a principios de octubre como punta de lanza de su punto de inflexión social para intentar recuperar el centro, la semana laboral de cuatro días. El líder del PP así lo anunció en una entrevista concedida a Feria de la vanidad que estaba abierto a considerar una concentración de la jornada para reducir la jornada laboral. “El objetivo debería ser trabajar cuatro días, pero tenemos un problema de productividad. «¿Se pueden trabajar cuatro días nueve o diez horas?», dijo a la revista, pero ni la patronal ni el ala dura del PP gustaron la iniciativa, que la rechazó categóricamente. Después del revuelo, el partido abandonó la propuesta y no la incluyó en el proyecto de ley de reconciliación presentado en el Congreso a principios de este mes. Feijóo también anunció que está disponible para cambiarlo con los agentes sociales, con quienes adelantó que se reunirá. Este lunes, tras la reunión en Génova entre el líder del PP y el líder de la patronal, Antonio Garamendi, el partido terminó de modular su iniciativa. «No entramos en el terreno de reducir la jornada ni los días en los que se debe realizar esta jornada», afirmó en una comparecencia pública la vicesecretaria de Igualdad, Conciliación y Políticas Sociales del PP, Ana Alós, que Defendió que se trata de un «debate legítimo», pero en cualquier caso el PP lo deja en manos de los agentes sociales.
«No hay nada en nuestra ley que diga que la jornada laboral debe ser de cuatro días», subrayó el vicesecretario, desmarcándose de una propuesta que sin embargo el PP había anunciado semanas atrás a bombo y platillo. “Hemos ampliado el alcance de la negociación colectiva para que la flexibilidad sea un área que debe desarrollarse en todo su potencial. En algunos casos ya hay empresas con cuatro días: hay que analizar si es factible, si no es factible o cómo se puede proponer dentro del ámbito de la flexibilidad”. El vicesecretario redujo la propuesta a un «debate» del que el PP se desvincula y lo deja en manos de los agentes sociales. “En cuanto a la semana laboral, entendemos que se trata de un debate legítimo y que los actores sociales y económicos deben ser responsables de cerrarlo. No forma parte de nuestra ley y lo dejamos a lo que se decide, se debate y se acuerda dentro del diálogo social”, subrayó Alós.
La vicesecretaria ha explicado que Feijóo y Garamendi conversaron sobre este tema y coincidieron «en que es un debate legítimo, que debe verse y acordarse en todo caso siempre en el contexto del diálogo social». «No propondremos ninguna imposición», subrayó. “Lo que siempre hemos propuesto es que, dentro del ámbito de lo que puede incluir la flexibilidad laboral, hay que avanzar quirúrgicamente en cada uno de los sectores, para que dentro del cómputo anual de la jornada laboral, cómo distribuir las horas de trabajo según el necesidades de la empresa, sus picos de producción, su ciclo productivo y las necesidades que puedan tener los propios trabajadores durante ese tiempo acumulado”. El vicesecretario también indicó que Feijóo y Garamendi coinciden en que España tiene «un problema de productividad» y que «sólo mejorando la productividad se pueden mejorar las condiciones laborales».
Tras la reunión con el líder del PP, Garamendi subrayó que ambos hablaron de «productividad» y «absentismo» laboral. El líder de la CEOE no ha manifestado desacuerdos con el PP, una vez que el Partido Popular ha modulado su propuesta para la reunión de cuatro días. «Estamos hablando de diálogo social, de negociación colectiva», afirma el director de la empresa de las afueras de Génova. “Estamos abiertos a hablar de horarios, días, flexibilidad, bolsas de horas, siempre y cuando esto se haga en el marco de la negociación colectiva”, subrayó.
