En la COP16 en Colombia el domingo, el Secretario General de la ONU, António Guterres, pidió a los estados miembros del Convenio de la ONU sobre la Diversidad Biológica que realicen “inversiones significativas” en fondos internacionales para salvar la naturaleza.
Para el secretario general de la ONU, «se trata de cumplir los compromisos asumidos en términos de financiación y de acelerar el apoyo a los países en desarrollo», porque «el colapso de los servicios proporcionados por la naturaleza, como la polinización y el agua potable, se traduciría en una pérdida anual de miles de millones de dólares para la economía mundial, y los más pobres son los más afectados”.
Cali es sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), que reúne a representantes de más de 190 países de aquí al 1 de noviembre para discutir y alcanzar acuerdos para proteger la naturaleza y frenar la destrucción de los recursos naturales del planeta.
En la conferencia anterior, la COP15, en 2022, se aprobó el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal. Sin embargo, la implementación de este acuerdo, que fija objetivos ambiciosos a alcanzar de aquí a 2030, no avanza al ritmo necesario.
Los 196 países, excluido Estados Unidos, se comprometieron a presentar en la COP16 una “estrategia nacional de biodiversidad” que reflejara su papel en los esfuerzos por alcanzar los 23 objetivos globales establecidos: proteger el 30% de las tierras y mares, restaurar el 30% de los ecosistemas degradados, reducir a la mitad pesticidas y la tasa de introducción de especies exóticas invasoras, o movilizar 200 mil millones de dólares al año para la naturaleza.
