En una cárcel de mujeres, tres caras de las divisiones sociales inglesas

CANAL+ – JUEVES 10 DE OCTUBRE A LAS 21 H – SERIE

Sin distorsionar los códigos del género, la primera temporada de TiempoMagníficamente interpretada por Stephen Graham y Sean Bean, le dio un gran golpe a la serie carcelaria cuando se emitió en 2021 y nos recordó lo lejos que hemos llegado desde la aparición deOnz en HBO, un 1997.

Menos radical en su planteamiento, la segunda temporada de la serie creada por Jimmy McGovern (que para la ocasión contó con los servicios de Helen Black al guión) traslada la trama a una prisión de mujeres, donde tres reclusas de diferentes edades y orígenes, pero que tienen en común que son menos culpables que las víctimas de una sociedad que no los ama. De acuerdo con los códigos de los dramas sociales británicos diligentemente practicados por la BBC, cada personaje está cuidadosamente construido para revelar las disfunciones de un servicio público incruento y apelar de la mejor manera a la empatía del espectador.

Kelsey (Bella Ramsey), una joven drogadicta embarazada, sólo ha conocido la vida en hogares de acogida. Orla (Jodie Whittaker) se enfrenta a una sentencia de seis meses por intentar mantener calientes a sus tres hijos y por alterar el contador de electricidad. Estos dos pueden esperar no pasar demasiado tiempo tras las rejas en la unidad de baja seguridad donde fueron encerrados. Este no es el caso de Abi (Tamara Lawrance), una ex enfermera condenada a cadena perpetua por el asesinato de su recién nacido, aterrorizada ante la idea de que sus desagradables compañeros de prisión se enteren.

Concentración de afectos heridos

Debido a que las prisiones pueden ser lugares infinitamente menos violentos cuando están pobladas por mujeres en lugar de hombres, siguen siendo una concentración de emociones heridas e ira reprimida, que la serie esencialmente atribuye a la disfunción institucional y la injusticia del sistema, que a veces también muestra que él es capaz de lo mejor. Es la escucha atenta de una monja (Siobhan Finneran, que ya interpretó este papel en la primera temporada) durante las sesiones de conferencia, la indulgencia de un juez ante un caso, la presencia discreta pero decisiva de un supervisor…

Todas estas personas trabajan, a su nivel, para rechazar la violencia y preservar un futuro que la prisión inevitablemente compromete, organizando el fracaso personal y moral de los detenidos. En las primeras imágenes de la serie, Orla es conducida directamente a su celda tras comparecer ante el tribunal, sin haber podido organizar su ausencia ni preparar a sus hijos. Cuando salga, no le quedará nada, y uno de los puntos fuertes de la serie es abrazar, en un formato muy breve, las consecuencias del encarcelamiento en la vida posterior.

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