2024-10-30 12:56:36
Miguel Rivaynera Dice que nació “por dentro”. Así define a su natal Metán, la región salteña donde Eduardo Falú pasó buena parte de su juventud. Dice que el guitarrista que es hoy se forjó allí, viendo tocar a su padre y a los músicos locales. Los vendedores ambulantes de Yatasto, por ejemplo, cuyo guitarrista –“Chato” Bazán, que luego tocaría en el Chaqueño Palavecino– sería su primer ídolo. “Quiero tocar la guitarra de esa manera, muy popular, que llegue a todo el mundo”, recuerda. Y vaya, lo hizo. No sólo hasta el punto de acompañar a artistas como Melania Pérez, Juan Falú, Susanna Moncayo, Paola Bernal, el músico de jazz Leo Genovese o el propio Salteño Dúopero también de ser el creador de “Zamba del gaucho Guerrero”, canción dedicada a Martín Miguel de Guemes, que se convirtió en una especie de himno durante las celebraciones del bicentenario de la patria.
La novedad es que el guitarrista, compositor y arreglista -hoy radicado en Unquillo, Córdoba- tendrá la oportunidad de renovar sus pergaminos en Buenos Aires cuando el jueves 31 a las 20.30 active su talento a favor del concierto. “Guitarra, tierra y raíz”. La cita ha llegado bargoglio (Bacacay 2414), y sus invitados, Melania Pérez, Juan Falú y el tanguero José Torelli. “Es un espectáculo que tenía pensado con ese nombre, porque me considero un músico popular que también ha tenido una formación académica”, dice Rivaynera, quien tocará no sólo la zamba en homenaje al gaucho Guemes, sino también sus canciones. , de Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón, Kelo Palacios, Los Hermanos Ábalos, Sixto Palavecino y Roberto Grela, un formidable violista de tango que interpretará a Saltano precisamente porque vuelve a tocar en Buenos Aires, después de mucho tiempo. “Me gusta traer la historia de guitarristas que trajeron cultura al lenguaje de la guitarra.. Grela enseñó la guitarra de tango por su genialidad, su sencillez, su expresión y su humildad”, subraya Rivaynera. “Tenía un sonido único en su guitarra. Cuando lo escuchas parece sencillo, pero cuando lo pones en práctica te das cuenta de que es un lenguaje sofisticado. Grela tenía un ego domesticado y eso lo hacía grande. Esto lo convirtió en un genio».
-¿Por qué lo traes al presente, además de volver a tocar en Buenos Aires?
-Desde que su guitarra es el presente, sigue tocando con guitarristas amantes del tango. Tocaré “Milonga Sad”, “A San Telmo”, “Septiembre Color”… versiones para dos guitarras de transcripciones que hice en la fase en la que iba descubriendo su lenguaje, su lenguaje, su sonido y su fraseo.
-¿Qué tratamiento le das a las versiones?
-Respeto la melodía, aunque con algunas variaciones en la segunda parte de la canción. Sí, me atrevo con la rearmonización. Y también con los arreglos, aunque no lo consiga (risas), y teniendo en cuenta el límite, que es no distorsionar la composición original. Además, si es necesario eliminar el contrapunto para respetar la melodía, se elimina. Finalmente para mi La guitarra folklórica es como una compañera para compartir. Está en todas partes para acompañar canciones sencillas, es como una hoguera que une a la gente. Estudié en el conservatorio y amo la música de Bach tanto como la de cualquier guitarrista que toca de oído.
