«Oda Amarilla»: memoria propia y heredada | En el cine Gaumont y en los espacios del INCAA – 2024-11-08 03:01:00

2024-11-08 03:01:00

ODA AMARILLA 6 puntos

Argentina, 2024

Dirección y guión: Lucía Pace.

Duración: 67 minutos.

Avance exclusivo en Cine Gaumont y Espacios INCAA.

El autodocumental y sus aspectos intrafamiliares han conquistado un espacio tan relevante en el cine real, tanto local como internacional, que, sin correr el riesgo de caer en excesos, podría considerarse un género en sí mismo. oda amarillaprimer largometraje de la argentina Lucía Paz, se adentra de lleno y desde su génesis en ese territorio tan vasto como resbaladizo. ¿Qué es lo que hace que el retrato personal que un director hace de su madre tenga repercusiones universales y busque tocar las fibras de cualquier espectador? En la carta de intenciones artísticas del director leemos las siguientes palabras: “Le dedico un poema audiovisual a mi madre porque la estoy perdiendo”.

En este caso, como en muchas otras películas centradas en la proximidad de la muerte o su existencia concreta, esta pérdida no supone la desaparición física del sujeto documental, sino otra situación más esquiva, aunque igualmente inexorable. La madre de Lucía Paz, otrora eminente psiquiatra y especialista en medicina forense, está perdiendo la memoria a causa de la enfermedad de Alzheimer.

En una de las primeras escenas de oda amarillacuyo poético título también refleja el apellido materno de la cineasta, Analía del Carmen Amarilla habla en un programa de televisión sobre su nuevo rol en el Ministerio de Salud. La imagen en formato 4:3 revela un tiempo pasado, hace varias décadas, que el protagonista ahora sólo puede recordar superficialmente. No serán las únicas imágenes que darán forma al documental: el repaso de viejos álbumes de fotografías que muestran a una joven madre y sus hijos pequeños va de la mano de la grabación de la cámara de cine y de otra cámara, ambas empuñadas por Paz. Una forma de crear nuevos recuerdos, en la vida real y en la pantalla. En este sentido, el cine adquiere inevitablemente el doble poder de catarsis y exorcismo: si se pierde la memoria humana, la del cine es capaz de preservar lo que está destinado al olvido. A la historia se suma una tercera generación, la abuela del director, cuya receta para cocinar quibebe fue transmitida a su vez por otras madres y abuelas.

Hay dos casos de particular poder y sensibilidad en oda amarilla. En una de ellas, el director pregunta a la madre si, cuando aún estaba en el útero, le habían «hecho escuchar» música clásica. La respuesta ejemplifica cómo anécdotas de la realidad pasada comienzan a transformarse en recuerdos que, muchas veces, no son del todo ciertos. ¿O fue la enfermedad la que también corrigió este hecho? En otro momento particularmente franco, Paz plantea algunas preguntas relacionadas con su concepción. Entre risas, la joven corrige a su madre y le dice que no, que su padre no fue su primer novio. «Corregiré tu biografía». Unos segundos más tarde, en un tono más serio, se pronuncia una frase: “Quiero apoderarme de un pedazo de historia estable, sólido, firme. Y no sucede. “Cambias tu historia por mí todos los días, mamá”. En esa frase podríamos resumir algunos de los objetivos del documental, que también se sirve de breves reconstrucciones ficticias en un intento de dar entidad a la constitución emocional de la memoria, tanto personal como heredada.

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