Las células del sistema inmunológico se infiltran en el cerebro para regular el sueño y la memoria.

Aunque hasta hace 20 años la infiltración de células inmunes en el sistema nervioso central estaba relacionada con condiciones patológicas, evidencia reciente demuestra que los llamados linfocitos T que llegan a regiones como el cerebro tienen un papel protagónico en la regulación de múltiples procesos cognitivos y fisiológicos. procesos, incluido el sueño, la ansiedad, la memoria, la resiliencia al estrés e incluso el comportamiento social.

Así lo afirma un estudio realizado por la joven investigadora del Basal Science & Life Center de la Universidad de San Sebastián, Valentina Ugalde, y por el neuroinmunólogo Rodrigo Pacheco, director del laboratorio de Neuroinmunología, quienes redactaron un documento de revisión (también conocido a modo de «revisión», que muestra evidencia interesante de diversas fuentes) de los recientes descubrimientos globales logrados en este campo.

Publicado por el revista Investigación sobre regeneración neuronalel informe establece el cambio de paradigma científico respecto a la relación entre las células del sistema inmunológico y el sistema nervioso central, y el papel “neuroinmune” que poblaciones como los linfocitos T tienen en el funcionamiento del cerebro, así como en los múltiples procesos y comportamientos que ordena.

Impacto

Específicamente el artículo se centra en dormir»una maldiciónión que podría tener un impacto en la consolidación de la memoria, y propone que esto sería el resultado de la capacidad de las células T para infiltrarse en el cerebro, comunicarse con las neuronas e influir en mecanismos que no forman parte de sus funciones normales.cter defensivo.»

Existe amplia evidencia sobre cómo la privación de sueño afecta la memoria episódica a largo plazo. Esto plantea la cuestión de cómo el sistema inmunológico puede participar en este mecanismo, y esto es lo que queríamos describir en este artículo de revisión.norte: qY “Es lo que se sabe y abre nuevas preguntas sobre el tema”, explicó. Maldita sea, ustedes dosImic de formación y colabora desde hace diez años con el laboratorio de Neuroinmunología, cuyo objetivo es comprender la interacción entre el sistema nervioso central y el sistema inmunológico.

El objetivo de esta publicación es contar con evidencia básica, agrega el científico, que fomente la discusión para nuevos trabajos exploratorios, así como continuar los avances realizados por el laboratorio del Basal Science & Life Center en este campo. Aspectos clave de esta investigación son cómo se modula la interacción entre ambos sistemas y cómo los mecanismos inmunes pueden influir en los procesos cognitivos, algo todavía planteado de forma preliminar y que hasta hace unos años se desconocía.

Cambio de paradigma

En este caso, por ejemplo, los resultados que presentamos en el artículo muestran un cambio de paradigma con respecto a que la infiltraciónn de celulas del sistema inmunológico en el cerebro se consideraba una condición exclusivamente patológica. Esto tiene que ver con que, a diferencia de otros sistemas del cuerpo, el sistema inmunológico no está alojado en una región determinada y tiene la capacidad de desplazarse para infiltrarse en diversos órganos y tejidos”, añadió.ade el bioquEnno.

Los últimos estudios de este equipo han abordado el vínculo entre el eje cerebro-intestino y su papel en el origen de enfermedades relacionadas con la edad, entre ellas el Parkinson, lo que ha permitido al grupo liderado por el Dr. Rodrigo Pacheco ser receptor tanto a nivel nacional como Fuentes globales, incluidas las de la Fundación Michael J. Fox.

Uno de sus últimos trabajos abordó precisamente la forma en que esta patología neurodegenerativa altera la composición de las bacterias intestinales encargadas de regular el dolor y que, como este nuevo informe, arroja luz sobre la regulación de los procesos fisiológicos por parte de las regiones del cuerpo cuya función era típico asociado con otros mecanismos.

Inmunidad, sueño y memoria.

Hay dos fases generales del sueño: el sueño no REM, dividido en tres fases, y el sueño REM (movimiento ocular rápido).Ys), diferenciados en función de la velocidad de los movimientos oculares durante un descanso nocturno normal. El sueño REM ocupa el 25% del total de horas de descanso nocturno de un ser humano y se repite cada noventa minutos, en bloques de 20 o 25 minutos, hasta cinco veces en este periodo.Escucho.

DecirSegún el artículo, numerosos estudios han demostrado que las etapas del sueño no REM desempeñan un papel crucial en la consolidación de la memoria, un proceso que implica el movimiento de recuerdos almacenados temporalmente en el hipocampo hacia recuerdos a largo plazo almacenados en estructuras extrahipocampales.

Dependiendo del perfil electroencefalográfico, los movimientos oculares y la actividad muscular, el sueño se ha dividido en cuatro fases: la fase de movimientos oculares rápidos (REM) y otras tres fases no REM, cada una con un perfil particular de actividad muscular y ondas neuronales.Yfrutas cítricas.

Numerosas pruebas han demostrado que la tercera etapa no REM, caracterizada por ondas de baja frecuencia y alta amplitud, llamada sueñola onda lenta, realizaJuega un papel fundamental en la consolidación de la memoria. En consecuencia, varias citoquinas y prostaglandinas producidas por el sistema inmunológico podrían regular la cantidad y la intensidad del sueño.o en fase REM«Acota Ugalde.

El sistema inmunológico se infiltra en el cerebro.

Los linfocitos T pueden infiltrarse en el cerebro a través deYs de una estructura llamada plexo coroideo y luego llegar al vasos linfáticos meníngeos”, que están conectados al sistema linfático, una red de oórganos, ganglios conductos y vasos que producen y transportan linfa (un lifluido que transporta glObuli blancos) desde los tejidos al torrente sanguíneo. Este constituye uno de los principales componentes del sistema inmunológico.

Esta red linfatica meníngea«Funciona como una especie de compartimento, que se aloja en el sistema nervioso y permite el tránsito de ciertos cYcélulas inmunitarias para desempeñar esta función recientemente descrita: la de regulador del sistema nervioso central, lo que supone una novedad respecto a sus tareas defensivas para el organismo (hasta ahora ampliamente conocida y su principal tarea a nivel fisiológico).lógico).

Soy redescubrimiento” como articulador de la relaciónn ingresa estolulas T y el sistema nervioso, así como su implicación en procesos cognitivos y psicológicos, se remonta a menos de diez años.Tú.Según el documento elaborado en el USS Basal Science and Life Center, la evidencia científica muestra que los modelos experimentales sin linfocitos tienen una peor adaptación al estrés.Ys en comparación con sus homólogos inmunocompetentes.

Todos los órganos tienen cYlule capaz de reclutar el sistema inmunológico, que a su vez tiene receptores para reconocer estas moléculasYpolíticas de reclutamiento. Incluso el cerebroYn los posee, lo que permite que los linfocitos T viajen al sistema nervioso central y permanezcan allí”, describe la bioquímica Valentina Ugalde.

Papel clave

En la interacción entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central existe un tipo de linfocito que juega un papel predominante: los Th2, ubicados en la zona de las meninges y que secretan unas proteínas llamadas interleucinas. Estas proteínas, a su vez, son detectadas por la cYCalamares GabaYrgic, un tipo de neurona que se distribuye ampliamente por todo el sistema nervioso central y es esencial para comunicarse con otras neuronas.

Lo que se genera, explica el investigador, es plasticidad neuronal, un proceso clave en la codificación de la información neuronal. De esta manera, las poblaciones de cYLas células inmunes podrían estar relacionadas con el funcionamiento de estructuras neuronales en el cerebro e influir en una amplia variedad de procesos.

tiene algunosEn materia de salud, sabemos que dormir bien y tener un buen sistema inmunológico nos hará más saludables. Pero además de la capacidad de defendernos de los patógenos, también lo hacemos nosotros.Yn se revela su capacidad para influir en los procesos cognitivos, lo que podría ser relevante en el contexto de la lucha contra las enfermedades relacionadas con la PAYpérdida de memoria, concentración o neurodegeneración, sugiere Ugalde.

En modelos experimentales, uno de los resultados presentados en la publicación de científicos chilenos es que la deficiencia de cYIncluso lulas inmunesYn está vinculado al comportamiento antisocial. Esto podría ser regulado por el interferón gamma producido por cYlulas T (un grupo de proteínas con actividad antiviral), que a su vez estimula las neuronas gabaYdel cerebro, activando circuitos inhibidores, previniendo hiperexcitabilidad” en la corteza prefrontal y, en última instancia, promoviendo el comportamiento social.

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